Seguia allí. Klatskin se había apretado los ojos con las muñecas antes de seguir mirando aquel hombre a pocos metros al frente. Conforme las sombras se esclarecían, pues sus ojos se terminaban de adaptar a la oscuridad, la silueta se definía con msyor claridad. Vestía de pantalón y corbata con una bata blanca y en su cuello colgaba un estetoscopio. Era un medico. Le miraba fijamente, pensó, y aunque no lograba ver sus ojos, lo sentía así. Estaban ambos inmóviles, y Klatskin dio un paso hacia adelante, un paso hacia el medico. Los deseos de hacerle justicia a su pierna habían sido callados por la extraña aparición del medico en la oscuridad. La tormentosa lluvia ahora sonaba menos intensa, lejana, y aunque sabia que seguía alli, ya no le prestaba tanta atención. La sombra del medico seguía allí. Era una silueta fría y quieta. Su despotismo por el paciente era desgarrador. Klatskin siguió aproximandose, cada vez con mas deseos de saber que había pasado, casa vez mas rápido. Tan rápido como las muletas se lo permitían. Un rayo de luz fugaz se coló por alguna ventana y vio, por una décima de segundo, la imagen completa: el medico, inmóvil, estaba mirandole fijamente. Volvió a quedarse inmóvil. Un escalofrío lo recorrió. Sus ojos estaban dilatados, y no puedo evitar sentirsé como la presa de un lobo, a la espera de un primer movimiento.
- Doctor? -pregunto mustiamente.- Me ha dedo un susto tremendous, doctor. Soy Richard Klatskin, he estado acá mucho tiempo? No hubo respuesta. En lugar de ello, el medico avanzo hacia el y sus ojos se volieron visibles.
- Doctor! Soy Richard Klatskin, paciente suyo! Digame que día es porfavor - pidió el alzando la voz un poco. Oyó su eco al instante. Todo el pasillo resonaba. El viento rozaba su espalda a ratos, como recordatorio de sus pesadillas. Era impsoble que no le hubiera escuhado, pero aun no había respuesta. El medico siguió avanzando hacia el y cuando estaba solo a unos diez metros, Richard vio en su mano derecha enguantada una jeringa. Era una de aquellas jeringas antiguas, metálicas. Estaba oxidada y la punta se veía sin filo. En su interior, liquido viscoso lleno de burbujas. El medico seguía mirandole. Sobre su bata, se veía bordado un nombre. Imposible de leer. 'Malditos mis ojos' -pensó. Las sombras ya no eran un imperdimento, pues veía con la mejor claridad. El medico siguió acercandosele. Otro escalofrío.
-Oiga, doctor!!! Le estoy hablando!! -grito desesperadamente.-que no es capaz de decirme algo?
Súbitamente, se sintió paralizado. comó inmovilizado. Sentía como si de brazos y piernas lo estuvieran cogiendo entre 10 personas. Las muñecas le dolían. El pelo le tiraba. Y no pudo moverse. Estaba como parlizado, como atado. Se aterro, el medico finalmente termino de aproximarse y una sonrisa se dibujo en su rostro. Richard solo podía mirarlo en pánico, incapaz de efectuar moviendo alguno. El medico se acerco calmado a el y de un solo movimiento, inyecto a Richard en la pierna con aquella sustancia.
Súbitamente, se sintió paralizado. comó inmovilizado. Sentía como si de brazos y piernas lo estuvieran cogiendo entre 10 personas. Las muñecas le dolían. El pelo le tiraba. Y no pudo moverse. Estaba como parlizado, como atado. Se aterro, el medico finalmente termino de aproximarse y una sonrisa se dibujo en su rostro. Richard solo podía mirarlo en pánico, incapaz de efectuar moviendo alguno. El medico se acerco calmado a el y de un solo movimiento, inyecto a Richard en la pierna con aquella sustancia.
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