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28.11.11

4.- "EL SUEÑO DE ABRAHAM"- Cuento Fantástico CAPITULO 3

Seguia allí. Klatskin se había apretado los ojos con las muñecas antes de seguir mirando aquel hombre a pocos metros al frente. Conforme las sombras se esclarecían, pues sus ojos se terminaban de adaptar a la oscuridad, la silueta se definía con msyor claridad. Vestía de pantalón y corbata con una bata blanca y en su cuello colgaba un estetoscopio. Era un medico. Le miraba fijamente, pensó, y aunque no lograba ver sus ojos, lo sentía así. Estaban ambos inmóviles, y Klatskin dio un paso hacia adelante, un paso hacia el medico. Los deseos de hacerle justicia a su pierna habían sido callados por la extraña aparición del medico en la oscuridad. La tormentosa lluvia ahora sonaba menos intensa, lejana, y aunque sabia que seguía alli, ya no le prestaba tanta atención. La sombra del medico seguía allí. Era una silueta fría y quieta. Su despotismo por el paciente era desgarrador. Klatskin siguió aproximandose, cada vez con mas deseos de saber que había pasado, casa vez mas rápido. Tan rápido como las muletas se lo permitían. Un rayo de luz fugaz se coló por alguna ventana y vio, por una décima de segundo, la imagen completa: el medico, inmóvil, estaba mirandole fijamente. Volvió a quedarse inmóvil. Un escalofrío lo recorrió. Sus ojos estaban dilatados, y no puedo evitar sentirsé como la presa de un lobo, a la espera de un primer movimiento.
- Doctor? -pregunto mustiamente.- Me ha dedo un susto tremendous, doctor. Soy Richard Klatskin, he estado acá mucho tiempo? No hubo respuesta. En lugar de ello, el medico avanzo hacia el y sus ojos se volieron visibles.
- Doctor! Soy Richard Klatskin, paciente suyo! Digame que día es porfavor - pidió el alzando la voz un poco. Oyó su eco al instante. Todo el pasillo resonaba. El viento rozaba su espalda a ratos, como recordatorio de sus pesadillas. Era impsoble que no le hubiera escuhado, pero aun no había respuesta. El medico siguió avanzando hacia el y cuando estaba solo a unos diez metros, Richard vio en su mano derecha enguantada una jeringa. Era una de aquellas jeringas antiguas, metálicas. Estaba oxidada y la punta se veía sin filo. En su interior, liquido viscoso lleno de burbujas. El medico seguía mirandole. Sobre su bata, se veía bordado un nombre. Imposible de leer. 'Malditos mis ojos' -pensó. Las sombras ya no eran un imperdimento, pues veía con la mejor claridad. El medico siguió acercandosele. Otro escalofrío.
-Oiga, doctor!!! Le estoy hablando!! -grito desesperadamente.-que no es capaz de decirme algo?
Súbitamente, se sintió paralizado. comó inmovilizado. Sentía como si de brazos y piernas lo estuvieran cogiendo entre 10 personas. Las muñecas le dolían. El pelo le tiraba. Y no pudo moverse. Estaba como parlizado, como atado. Se aterro, el medico finalmente termino de aproximarse y una sonrisa se dibujo en su rostro. Richard solo podía mirarlo en pánico, incapaz de efectuar moviendo alguno. El medico se acerco calmado a el y de un solo movimiento, inyecto a Richard en la pierna con aquella sustancia. 

3.- "EL SUEÑO DE ABRAHAM"- Cuento Fantástico CAPITULO 2

El profesor Howard Deveraux jugaba con su mostacho mientras prestaba atención a la secuencia de filminas que brillaban, una tras otra, en la oscuridad del auditorio. Una le llamo la atención. Se inclino hacia el costado, hacia su colaborador y señaló la proyección esbozando una leve sonrisa pues presumía la reacción.
- Howard, pero por Dios! Nos estas poniendo en riesgo a todos con no seguir el protocolo! Sabes que diria Portella de todo esto! -le dijo el viejo amigo a su compañero procurando no ser visto por ningún espectador de la sala.
- Diria alguna idiotez. Como suele hacerlo. -respondió sin darle mucha importancia ni quitarle los ojos a la filmina que acababa de aparecer ahora.
- Diria que estas despedido. -dijo secamente el compañero. Howard no pareció escuchar. Se ajusto a la butaca, deslizandose levemente hacia abajo y cruzo los brazos mientras de reojo mirana a su vecino. El hombre que lo acompañaba, al no recibir respuesta, volcó su atención a la ponencia sobre neuropsiquiatría a la que ambos estaban asistiendo.
El auditorio, lleno de cabezas canas y de grandes mentes, volvió a estar en absoluto silencio nuevamente. Solo la voz del ponente y el eventual chasquido plástico de el proyector de filminas, cuando rotaba el tambor.
La filminas actual mostraba un cerebro disecado en cortes laminares que permitían apreciar su estructura interna. No todos los presentes lo sabían, pero era el cerebro de un mono. Los hombres estudiaban al hombre a través de modelos, y en la psiquiatría, el modelo ideal era un simio; o mejor dicho, su cerebro. Habían varias marcas sobre el tejido y algo estaba hablandose sobre los neurotransmisores y su rol en el control de las emociones y la memoria. Aunque había perdido la hilacion, no le costaba reencontrarse con el tema y seguir atendiendo por que le era familiar. La serotonina y la dopamina y el control de lo real y lo irreal y todo ese rollo vanguardista. Ya estaba un poco aburrido de todo eso. Era todo sobre ese equilibrio fino entre ser sano o esquizofrénico. "Alucinar o no alucinar. He allí la cuestión.' -pensó, y sonrió de su propio juego de palabras, y aunque sabia que era mucho mas complejo que eso, sabia que para alguien no muy entendido del tema, era un buen resumen. El mismo no entendía los aspectos mas oscuros de la Teoria, pero conocía los principios basicos y algunos de los postulados de esta, como el fraccionamiento de los sueños y el desdoblamiento de la persona. Solo era una teoría, pero la Teoria había intentado encontrar la conciencia humana y, teóricamente, la había encontrado. Como? El no lo sabia, y Howard tampoco, pero ambos buscaban en lo mas hondo de si mismos la forma de empirizar tanto postulado.
Una nuevo chasquido y una nueva imagen aparecio en la pared. El expositor se aclaro la garganta y prosiguió con la catedra: 'Entonces, podemos entender a través de estas imágenes, porque es que hasta el día de hoy nadie había logrado "ubicar" la conciencia humana dentro del cerebro como si se había hecho con las áreas de movimiento primario o de sentibilidad o, en fin, de decenas de otros procesos que desde hace tiempo están descritos.' La audiencia permanecía en silencio mientras se redondeaban las ideas.
'Si bien este cerebro es, a simple vista, idéntico al cerebro humano, al estudio microscópico, hallamos diferencias sustanciales en como estar organizados los grupos celulares dando origen a miles de posibilidades adicionales de conexiones entre neuronas. De esta manera, encontramos que el cerebro humano esta recubierto por una corteza rica en conexiones nerviosas que no existen en otras especies de primates. Que es esta área sino la conciencia misma. Es lógico que la conciencia no asiente en un área especifica como lo hacen los sentidos o las
areas especificas de los órganos y las glándulas, ya que finalmente, la conciencia tiene una función coordinadora y es por esto que el Area de Control de la Conciencia, como le llamamos nosotros, esta esparcida entre todas las demás áreas de contol nervioso.
´Ahora bien. Si ya sabemos donde esta la conciencia humana anatómicamente hablando, aparece una nueva pregunta: se puede manipular esta área así como se. Puede manipular el área visual o el área de movimiento? Por que si quirúrgicamente se puede dejar ciego a alguien no se puede hacer que alguien cambie de conciencia? O, para ser mas especifico, hacer que alguien modifique su conciencia, su jerarquía moral, su identidad o su carácter. Finalmente, si la conciencia esta asentada en un sitio determinable del cerebro, podríamos lograr un "transplante" de conciencia? Que para fines prácticos funcionaria como una alucinación interna hecha por nuestro cerebro para si mismo? Y quizás, podríamos velvernos concientes de nuestra conciencia, o de la de nuestros pacientes dando origen a toda una revolución a partir de la cual, quizás, la conciencia podría manipularse. Eso, aun no lo sabemos'.
Una ultima filminas fue proyectada y luego acabo la conferencia. La ovación fue general. Ambos neuropsicologos se quedaron sentados digiriendo la información que acababan de escuchar y finalmente, por inercia, se pusieron de pie y se retiraron del auditorio.

2.- "EL SUEÑO DE ABRAHAM"- Cuento Fantástico CAPITULO 1

Sus ojos seguían apretados, pero la oleada de sensaciones, sonidos y olores le indico que, efectivamente, estaba despierto. Su cuerpo estaba helado, cubierto de centenas de gotas cristalizadas de lluvia y de pedazos de algo que al cerrar un puño, debido a un dolor instataneo, descubrió que se trataba de vidrios. Sobre todo su cuerpo habían pedazos de vidrio e incusive tenia algunos cortes menores a causa de las esquirlas. Ademas, un viento gélido lo azotaba y el sonido de la tormenta le dejaba sordo. Conforme, regresaban las sensaciones, un dolor terrible y cabalgante se apodero de su rodilla derecha. Era un dolor indescriptible. Era como si le estuvieran quemando la carne y era mas intenso a cada segundo. Finalmente, abrió los ojos y se sentó porque el dolor le exigía que se tomase la pierna con las manos. En un súbito movimiento, se irguió hacia su pierna. Bajo el, rechinaron los resortes de una cama vieja y cuando llego a alcanzar su pierna, esta no estaba allí. Sus pupilas se dilataron tan rapido que casi lo sintio. Una descarga electrica corrio por sus brazos y la desesperacion lo invadio. En lugar de su pierna, por encima de la rodilla, había un aposito de gasas ensangrentadas y sucias cubriendo un muñón quirúrgico. La sangre ser heló, y la barrera entre el sueño y lo real volvió a estar en duda. Ningun pensamiento podria haber llenado el vacío que había en su ser.
 'Que me ha pasado? Que mierda me ha pasado? No, no... No puede ser esto verdad. Quien carajo me ha hecho esto? Lo voy a asesinar, por la puta madre que si! No me acuerdo de nada antes de... mmm... antes de... Como he podido llegar a ....? Pero... Maldita sea! Maldita sea! No puede ser esto verdad! No, no puede....'

Sintio que le habia llegado la hora y que algun cirujano despiadado lo habia despertado, de vuelta a su malsana vida. No podría haber pensado algo mas cuerdo así hubiera querido. Por que lejos de ser su pierna, era una violación a su cuerpo. Y no es que la invasion a la privacidad le escandalizace tanto pero sin su integridad física, ejecutora de su instinto animal -sus huidas, sus peleas-, solo le quedaba tumbarse en alguna esquina oscura , abandonado por sus seres queridos y por si mismo, y seguir esperando la redención. Todo esto pasaba por su cabeza en forma fugaz y desordenada mientras sus pupilas retomaban el diámetro regular y en su camino dejaban unas escleras turbias, amarillentas e inyectadas de sangre.
 'Que ha pasado? Ay, Dios mío! Tenia que llevar la carga a Seatle. Ahora como voy a hacer? Seguramente ahora voy a tener que vivir en un asilo de indigentes o algo, al menos por un tiempo. No es ya suficiente? Si, claro que es suficiente! Me van a botar del trabajo de seguro, que les voy a decir? Que asco! No quiero volver a verla... Ahora soy un monstruo. Voy a matar al imbécil que me corto la pierna.... voy a.... voy a.... Mama, ayudame. Ayudame porfavor... Ya no quiero esto! Mi pierna... Mi puta pierna.'
Definitivamente estaba despierto, pero por un instante, considero que ahogarse en su miseria hubiera sido mucho mejor que esto y ahora que se sentía mas vulnerable,ahora que sentía que ni su madre le rescataría de todo cuanto había construido. Volvió a mirarse. Miro su cuerpo mutilado y sintió una mezcla de asco y lastima. Nunca había sido autocompasivo, pero eso era, quizás, demasiado. Examino lo que quedaba de su pierna con un poco mas de cuidado, y si bien a sus espaldas la tormenta y su furia entraban por una ventana rota, ni un rayo hubiera sido suficiente para hacer que su atención se desviara. Arranco las gasas que cubian la herida y el dolor se volvió agudo y peor. Un pedazo de costra habia sido desprendido con el brusco tiron y una linea de sangre emano de la piel viva. Extrañamente, le dolía la pierna. La pierna que no tenia. Sentía sus dedos retorcerse por los calambres ocacionados por ese fuego que el quemaba de la rodilla para abajo. Luego del dolor, entorno la mirada en el muñon y vio una cicatriz tortuosa que discurría longuitudinal a su muslo, cosida groseramente y no hizo mas que dejarse caer para atrás y empezar a llorar encolerizado. Dio un par de manotazos con el puño cerrado sobre las sabanas y siguió lamentandose unos segundos. Su mente volvía a ser un tobellino, y una vez mas, la calma desaparecía de su vida.
¿Donde estaba? ¿Como había pasado esto? No recordaba nada. Su mente galopaba sin control. Nada que le permitiese tener siquiera una referencia para hilar los hechos que le llevaran a este lugar y este estado. No tenia pierna. Sintio asco por si mismo y apreto los ojos intentando contener el torrente de lagrimas que caian sobre sus mejillas. Abrió los ojos nuevamente y vio el techo. El techo. No era ningun techo bajo el cual hubiese despertado antes. Listones iguales de madera pintados de blanco. Una mancha de humedad enorme y algunos tubos despostillados discurriendo de un lado al otro. Miro a un lado, miro al otro y se incorporo al instante. El dolor se volvía soportable para un recio hombre del mar. O al menos constante.
Estaba en un cuarto de hospital. Como mierda he llegado aquí? -se pregunto, y no hubo manera alguna de encontrar una respuesta. Estaba sentado en una cama vieja, de aquellas con sommiere en las que el colchón se hunde en el centro. A decir verdad bastante incomoda. Estaba vestido con una bata blanca de tela gruesa y áspera y bajo ella solo tenía el calzoncillo. Estaba de espaldas a una pared de tres ventanas, y aquella que daba a su cama estaba hecha trizas y daba paso a una lluvia torrencial que caia sobre sus hombros semidesnudos y crepitaba en los otros dos vetanales. El aire era helado. Por primera vez desde que habia despertado sintio muchisimo frio. En el cuarto, habían otras cuatro camas similares. Dos personas dormían en algunas de ellas y no parecían afectadas por el frío o el viento que entraba a la habitación. Uno de ellos, conectado a una serie de tubos y monitores respiraba jadeante. Al verlo, no pudo evitar bajar la mirada hacia sus brazos en busca de artefactos similares y descubrió en uno de ellos una línea de plástico pegada a su antebrazo por la que goteaba alguna solución desde una botella colgada sobre su cabeza. No dudo en arrancarse la vía. Luego de una punzada intensa, sangre oscura empezo a salir profusamente por sitio de punción y maldiciendo en voz alta tomo la sabana e hizo presión sobre la herida. Se sentía infimo. Estaba sentado en una cama a medianoche, sangrando, helado y mutilado, con todo su pasado jorobando su espalda y su futuro derrumbandose ante el. Sintió que lo empujaban al vacío. Se quedo sentado mirando la pared de enfrente, de donde una puerta aparentemente, conectaba al pasillo. No sabia durante cuanto tiempo miro la pared, pero su vista se perdió en las sombras guturales y movedizas que los arboles de afuera hacían sobre esta. Iban y venían empujadas por la tempestad y ahogando sus ojos en las siluetas, su mente se puso en blanco durante algunos segundos, como ahogaba. Como mutilada.
Derrepente retomo conciencia de su estado e instintivamente, se intento poner de pie. Se sentó al borde de la cama e intento dejar de presionar su brazo con la compresa improvisada. Ya no sangraba. Estiro su unica pierna hasta que sintió el piso de loza, frío y húmedo, bajo su planta endurecida y callosa. Se impulso de la cama con los brazos y se puso de pie. Era una experiencia nueva. La inestabilidad fue superior y para evitar caer al piso, se dejo caer hacia su velador con la intención de apoyarse en este con ambas manos, pero la auensencia de experiencia y el piso mojado jugaron en su contra y la mesa resbaló, y con ella, el cayo al piso como un bulto. Incapaz de apoyarse con una sola pierna,cayo. Y en su camino, golpeo la esquina recubierta en aluminio del velador y se corto sobre la ceja. La sangre tibia corrió por su sien, pero ya no le importo.

Tirado en el piso, volvió a sentirse desdichado. Y con un grito de frustración, empotro de un golpe el velador en la pared. El tañido resonó en la habitación y en el lejano pasillo y se perdió al mismo tiempo que el hombre de mar se sentía perdido en el mundo. Sus pesadillas eran ahora lo único que ansiaba. Cuantas veces, ebrio a mitad de la noche, había estado parado en la proa de un navío y había visto el océano a sus pies mientras que la embarcación cortaba las aguas y había pensado que suicidarse no seria tan terrible. Acabar con todo. No es que viviera deprimido, a decir verdad, casi nadie se daba cuenta que él cargaba con grandes sufrimientos, pero, por razones que desconocia, de vez en cuando, la idea de acabar con todo le surcaba la mente y le era misteriosamente atractiva. Ahora, tirado en el piso de loza, con la cara apretada contra la piedra, pensaba lo tonto que había sido en desaprovechar esas decenas de oporunidades.

Resueltamente se intento poner de pie luego de unos minutos de batalla interna. El era un hombre acostumbrado al mar, acostumbrado a luchar, decía para si mismo. El podía con todo con lo que tenía que cargar, así que, tomandose del borde de la cama, volvió a tomar impulso y esta vez, logro equibrarse y apoyarse en velador en un angulo mas favorable. Miro a su alrededor. Todo seguía igual. Apoyadas en una pared cercana habían un par de muletas de madera junto con otros parantes y armatostes de metal por lo que se aproximo a ellas. Al llegar, vio que sobre una de ellas había un pedazo de espadadrapo escrito: Klatskin.
Así no hubiese sido su apellido el que estaba escrito sobre esas muletas, las hubiese tomado por lo que no dudo un instante en hacerlo. Se coloco una debajo de cada brazo y se balanceo sobre ellas un poco, probando su resistencia. El piso resbaloso era un riesgo, por lo que a zancadas cortas empezo a dirigirse hacia la puerta. Esta vez no le costo mucho llegar al umbral, y se regocijo subconcientemente que su desarrollado instinto de supervivencia estuviese ocupando finalmente el espacio que correspondía a sus miserias, desplazando sus traumas al darle otras cosas que hacer. El sabia, inconcientemente sabia, que cada viaje de pesca había sido eso: un escape.

El vaiven de su pierna amputada era insoportable y le obligaba a apretar los dientes y sorber aire. Al hacerlo, arrugaba el rostro y sentia la sangre seca que habia caido se su sien quebrarse en hojuelas. Descansó un instante apoyado en el marco de la puerta entreabiera y maldijo el dolor pulsatil de su muslo derecho y antes de impulsarse al pasillo, dio un ultimo vistazo a la habitación donde había, aparentemente, estado hospitalizado.
Salió al pasillo, empujado por la voluntad férrea, por el viento tempestuoso y por que sabia que era la única forma de escapar a todo cuanto había soñado y vivió durante los últimos minutos: la consumación de sus pesadillas. Se bamboleo lentamente hacia el oscuro pasillo. En el piso aleteaban los arboles negros como dedos que intentaban apresarlo, como en alguna película antigua de horror mudo. La única luz provenía de la ventana en su habitacion por lo que no veía mucho mas que sombras mas o menos oscuras. El pasillo parecía interminable y en su estado habría de ser largo el camino para salir de allí. Era un corredor ancho y de techo elevado, escoltado por tuberías y radiadores para mantener el calor dentro del edificio. El piso, pulido perfectamente, brillaba con la poca luz indicando el largo camino hacia la salida. Allí, unos cincuenta metros mas allá estaba un escritorio amplio con una pequeña luz y varias hojas revoltotwantes. Habían caído al piso muchas de ellas producto del viento. Empezó su lenta marcha en las tinieblas guiado solo por la pequeña luz, que lo guiaba como un faro a un barco en costa cercana pero súbitamente esta luz se apago y ya no pudo ver nada mas y quedo de pie en la negrura. El camino era ahor un remolino de sombras y era difícil predecir que tan cerca se estaba de una pared o de la otra. A ambos lados se dibujaban púas y espiculas de oscuridad las cuales lo flanqueaban y atacaban y el empezó a sentir miedo. Su mente bloqueaba cualquier flaqueza, pero esto no significa que no aumentara la tensión entre sus muelas o que no corriese sudor por su frente. Sentía su corazón. Oía su respiración. Y no veía nada. Oia la tormenta lejana y de rato en rato un rayo partía un árbol cercano o algo similar y el sonido era terrible. Sin darse cuenta empezó a caminar mas y mas lento hasta que casi se quedo de pie inmóvil, entregado a sus sentidos, oyendo lo pequeños crujidos del techo y temblando, asustando por los terribles rayos que tocaban el piso.
En algún momento, difícil de precisar con exactitud, una sombra se doblo sobre si misma volviendose mas oscura y empezó a moverse coordinadamnete. Al menos, con la coordinación suficiente para llamar la atención del enfermo. Se volvió animada y móvil, casi tangible, casi inteligente. Era difícil delimitarla y separarla de las demás sombras pero por instantes parecía que todo el pasillo estuviese girando en torno a esta. Era como si tuviese tentaculos inertes a todo su alrededor y se proyectaba hacia el techo y el piso y los cuartos. Para el, era como estar entrando a las fauces del legendario :. un cefalopodo gigante, un vórtice de penumbra que se arremolinaba en torno a si mismo. Pero subitamente pudo discernir entre las sombras una silueta clara. Era la sombra de un hombre. Tenía que ser de un hombre pues era gigante y muscular. La sombra Mediria al menos dos metros diez centimetros de altura y era fria y de bordes afilados. Estaba inmovil. Por algún motivo, Klatskin hundió la cabeza entre los hombros y aparto la mirada, como un niño hundiendose entre sus sabanas cuando ya no puede seguir mirando los monstruos que imagina sobre su pared. Lo vio de reojo y dudo en acercarse. Algo extraño lo detenía. Algo oscuro y profundo como el fondo del mar, pero claro y obvio como la muerte que se avecina.

1.- "EL SUEÑO DE ABRAHAM"- Cuento Fantástico INTRODUCCIÓN

Introduccion

El frío de aquella noche era petrificante. Todo parecía haberse salido de control para el. Todo daba vueltas ya sin control. Las lagrimas corrían por sus ojos de solo verse de pie allí, contemplando la casa de sus padres. La casa de su padre. El viento helado se clavaba en su espalda la cual, parecía desnuda ante la furia invernal. Sus lagrimas caían mas lento de lo normal. El aire gélido las aplastaba contra su cara y las volvía frías y viscosas y en lugar de saborearlas, sentía como corrian horizontalmente por sus mejillas. Nada podría quitarle esa pena. Nada podría hacer que se sintiera menos culpable de la muerte de su madre. El lo había visto todo. Y el tiempo había pasado tan rápido. Días, meses, años. Pero el dolor y el frío nunca habían sido menos intensos. Inclusive, llego a pensar que ese frío venia de adentro de su cuerpo, pues se sentía como muerto desde entonces. Quizas debio haberse matado en esa epoca. Ninguna distracción, ningúna brisa de aire tibio había sido suficiente para hacerle olvidar aquella noche. La noche en que su vida se partió. El alcohol ayudo al principio, pero luego, inmerso en un torbellino de vicios se sentía cada vez mas ahogado, y las terribles amanecidas luego de una noche de alcohol y droga eran solo anuncio de que regresaba la conciencia y la culpa. Despertaba tirado en alguna esquina, o bajo la nieve, y el frío traía todo de regreso a su mente. El mismo frío de aquell noche y de todas las demás.

Ahora, borracho regresaba a casa. El dia habia sido largo pues luego de amarrar en el puerto habia pasado horas descargando las bodegas del pesquero en el que trabajaba. Era pesador. Era un borracho pescador oír defecto pues de algún forma tuvo que escapar y lo hizo hacia la mar. Si su padre lo hubiera visto así, seguramente no hubiera dudado en deshacerse de el, así como lo boto de casa años atrás. La muerte de su madre fue un cisma terrible y el fue el unico resposable. Se sentía patético. Sentía frío. El bar siempre le daba una bienvenida mas cálida que su propio hogar, o así lo creía el. Porque amigos no hubiera podido ennumerar y la calidez de estos pasaba solo durante instantes por su garganta seca. Solo una cuenta larga por pagar en decenas de bares en Anchorage.

Debía estar soñando, por que por instantes no sentía el frío mientras caminaba bajo la nevada. Además, no sentía ese vértigo imposible de controlar al que ya estaba acostumbrado ni la ligereza de cabeza. El alcohol le tendia trampas en las que caia facilmente y ahora, dessensibilizados, sus pies se congelaban descalzos en la nieve. Desgreñado, sucio y tambaleante se apoyo en la puerta de entrada de su hogar y al abrirla vio allí a su mujer, quien al verlo palideció y dio dos pasos para atrás. Aun llevaba en ojo herido y algunos moretones en los brazos porque la ultima vez que se habían visto, habían peleado a golpes.
No importaban las excusas. Ella ya sabia que estaba borracho. Antes lo hubiera recibido y atendido, riendo de sus locuras y oyendo sus aventuras inventadas con las que llenaba sus viajes de pesca para creer su propia mentira y sentirse un poco mas digno de odiar a su padre; pero ahora solo discurria un escalofrio por la espalda de ella y un poco de miedo. Sus hijos, escondidos en algún rincón de la casa esperaban alguna señal pues ya sabían que hacer. Solo debían esperar la seña: ronquidos o botellazos. Su padre, clavandole los ojos desde la foto en la pared. El alcohol, su único camino a la catarsis. Era raro no oír el mar, pensó inmóvil. Luego de varios meses de pesca, el mar se volvia algo constante, y no oirlo ahora le resultaba ensordecedor. La mirada temerosa de Margarita lo encolerizaba. Los truenos de la tormenta, la noche sin Luna y la extraña sensación de estar teniendo una experiencia libre de sensaciones pues nada le afectaba. Por primera vez, todo estaba en su cabeza al mismo tiempo y sentía miedo. Todo daba vueltas. La tormenta galopante. El mar en sus oídos. Su padre. La sonrisa de su madre, sus ultimos momentos. Sus ultimas palabras de amor. Su esposa y sus hijos bañados en Alcohol y la pantanosa sensación de monotonía que se apoderaba de en en las noches en las que hubiera pensado que podría conciliar el sueno. Un trueno que parecía gritarle por sus pecados.

Se vio cayendo por la borda. Se vio viejo. Con la barba crecida y arrugas surcandole la cara. Con la debilidad de veinte años mas. Las olas lo llevaban. Nadie se había dado cuenta. Todas las luces de la nave estaban apagadas. El mar de Alaska penetraba en su piel como miles de agujas y su pecho estaba paralizado. Dolor. Sus dedos, se contraían convulsivamente como respuesta al frío y sentía que se hundía en un océano vacío. Un mar de decepciones y golpes. Un mar de muerte y sangre, de alcohol y sexo, de obsesión y compulsión, un mar vengador que hacia justicia. Algo le arrastraba como peso muerto. Finalmente, sólo, iba a morir. Sentia su corazon, el cual latia desesperadamente como cuando murio mama y no dejaba de oir en su cabeza los gritos de su padre, lo cuales lo ahogaban. Otro trueno y una llovía intensa y aplastante. Y cuando la ultima ola tormentosa lo alzo por sobre la cubierta, vio en ella a su madre. Se quedo atónito. Su madre, de pie con un salvavidas en las manos observando inerte como el océano y el pasado devoraban a su hijo.
'Madre!' - gimió él en profunda desesperación como lo hace un niño. Como lo había hecho el de niño en esa noche funesta. Pero ella solo se limito a mirarlo y soltar el salvavidas a sus pies. El desdichado entendiendo entonces que aquellas ultimas palabras de amor no habían sido para el y se dejo caer al liquido abismo. Aquel infinito ondulante que siempre le habia ofrecido un final y al que nunca habia tenido la fuerza suficiente de escuchar. Se dejo ir, a que algo termine con su sufrimiento. A que el lecho marino sepultase sus secretos y que el miasma helado llenase su corazón por completo.
Solo un ultimo trueno mas ensordecedor que los demas cayo cerca y partió las aguas como si partiera cristal. Sintió el hielo lancinante y como el peso terrible de sus botas lo jalaban a lo profundo. La sensación inminente de falta de aire lo invadió casi de inmediato, y antes de lo que el habría pensado, se encontraba batallando contra sus músculos, los cuales pretendian respirar desesperadamente. Cada vez que su pecho intentaba distenderse, un dolor agudo lo dominaba en el intento de no respirar. Finalmente, se canso, y decidió entregarse a el destino y el agua lo invadió. Con ella, un sentimiento de ahogo, una sensación de paz.

Mientras se ahogaba, mientras moria, súbitamente, una ultima descarga de su sistema nervioso recorrió su espina y contrajo sus músculos, obligandole a estirar sus miembros. Sintió que el agua debajo de el desaparecía y se sintió como liberado en el vacío, cayendo por un instante. Pensó, por un segundo, que eso era todo.
Pero de repente, aun con los ojos cerrados, se dio cuenta que no iba a morir, aun. Sudaba profusamente. Todas las sensaciones regresaron a el como un golpe en la cabeza. Apretó los párpados y sintió acido en la garganta. Aquella desagradable sensación de haber despertado de un sueño no reparador. Y peor aun, aquella sensación de haber sido desnudado por sus pesadillas, por su inconciente que clamaba por un espacio en su vida. Había despertado.
Aun seguía con vida, aun seguía esperando el momento en que el mar solucionase sus problemas por el.
Hacia años lo azotaban las mismas visiones y los mismos sueños, y cada vez que despertaba volvía a sentirse vulnerable, débil. Le tomaba un tiempo breve negarlo todo para consigo mismo y retomar la actitud de olvido y de indiferencia ante ese pasado, que en lo mas hondo de su ser, solicitaba ser reconocido y no enterrado. Normalmente, se hubiera sentado al borde de su cama, o del catre del pesquero y hubiera mirado sus pies, apoyando sus codos en sus rodillas. Luego de un par de respiros, ya con el corazón latiendo a un ritmo normal, se hubiera puesto de pie en busca de algo de alcohol barato que le ayudara a caer dormido y no seguir soñando. Y no seguir recordando.

Moto

Ideas sueltas. Un poco de esto y de todo aquello; lo que ves en las combis, las discoteca y las calles y no parecen tener importancia hasta que decides pensar en ellas. Es alli donde todo toma color.