28.11.11

2.- "EL SUEÑO DE ABRAHAM"- Cuento Fantástico CAPITULO 1

Sus ojos seguían apretados, pero la oleada de sensaciones, sonidos y olores le indico que, efectivamente, estaba despierto. Su cuerpo estaba helado, cubierto de centenas de gotas cristalizadas de lluvia y de pedazos de algo que al cerrar un puño, debido a un dolor instataneo, descubrió que se trataba de vidrios. Sobre todo su cuerpo habían pedazos de vidrio e incusive tenia algunos cortes menores a causa de las esquirlas. Ademas, un viento gélido lo azotaba y el sonido de la tormenta le dejaba sordo. Conforme, regresaban las sensaciones, un dolor terrible y cabalgante se apodero de su rodilla derecha. Era un dolor indescriptible. Era como si le estuvieran quemando la carne y era mas intenso a cada segundo. Finalmente, abrió los ojos y se sentó porque el dolor le exigía que se tomase la pierna con las manos. En un súbito movimiento, se irguió hacia su pierna. Bajo el, rechinaron los resortes de una cama vieja y cuando llego a alcanzar su pierna, esta no estaba allí. Sus pupilas se dilataron tan rapido que casi lo sintio. Una descarga electrica corrio por sus brazos y la desesperacion lo invadio. En lugar de su pierna, por encima de la rodilla, había un aposito de gasas ensangrentadas y sucias cubriendo un muñón quirúrgico. La sangre ser heló, y la barrera entre el sueño y lo real volvió a estar en duda. Ningun pensamiento podria haber llenado el vacío que había en su ser.
 'Que me ha pasado? Que mierda me ha pasado? No, no... No puede ser esto verdad. Quien carajo me ha hecho esto? Lo voy a asesinar, por la puta madre que si! No me acuerdo de nada antes de... mmm... antes de... Como he podido llegar a ....? Pero... Maldita sea! Maldita sea! No puede ser esto verdad! No, no puede....'

Sintio que le habia llegado la hora y que algun cirujano despiadado lo habia despertado, de vuelta a su malsana vida. No podría haber pensado algo mas cuerdo así hubiera querido. Por que lejos de ser su pierna, era una violación a su cuerpo. Y no es que la invasion a la privacidad le escandalizace tanto pero sin su integridad física, ejecutora de su instinto animal -sus huidas, sus peleas-, solo le quedaba tumbarse en alguna esquina oscura , abandonado por sus seres queridos y por si mismo, y seguir esperando la redención. Todo esto pasaba por su cabeza en forma fugaz y desordenada mientras sus pupilas retomaban el diámetro regular y en su camino dejaban unas escleras turbias, amarillentas e inyectadas de sangre.
 'Que ha pasado? Ay, Dios mío! Tenia que llevar la carga a Seatle. Ahora como voy a hacer? Seguramente ahora voy a tener que vivir en un asilo de indigentes o algo, al menos por un tiempo. No es ya suficiente? Si, claro que es suficiente! Me van a botar del trabajo de seguro, que les voy a decir? Que asco! No quiero volver a verla... Ahora soy un monstruo. Voy a matar al imbécil que me corto la pierna.... voy a.... voy a.... Mama, ayudame. Ayudame porfavor... Ya no quiero esto! Mi pierna... Mi puta pierna.'
Definitivamente estaba despierto, pero por un instante, considero que ahogarse en su miseria hubiera sido mucho mejor que esto y ahora que se sentía mas vulnerable,ahora que sentía que ni su madre le rescataría de todo cuanto había construido. Volvió a mirarse. Miro su cuerpo mutilado y sintió una mezcla de asco y lastima. Nunca había sido autocompasivo, pero eso era, quizás, demasiado. Examino lo que quedaba de su pierna con un poco mas de cuidado, y si bien a sus espaldas la tormenta y su furia entraban por una ventana rota, ni un rayo hubiera sido suficiente para hacer que su atención se desviara. Arranco las gasas que cubian la herida y el dolor se volvió agudo y peor. Un pedazo de costra habia sido desprendido con el brusco tiron y una linea de sangre emano de la piel viva. Extrañamente, le dolía la pierna. La pierna que no tenia. Sentía sus dedos retorcerse por los calambres ocacionados por ese fuego que el quemaba de la rodilla para abajo. Luego del dolor, entorno la mirada en el muñon y vio una cicatriz tortuosa que discurría longuitudinal a su muslo, cosida groseramente y no hizo mas que dejarse caer para atrás y empezar a llorar encolerizado. Dio un par de manotazos con el puño cerrado sobre las sabanas y siguió lamentandose unos segundos. Su mente volvía a ser un tobellino, y una vez mas, la calma desaparecía de su vida.
¿Donde estaba? ¿Como había pasado esto? No recordaba nada. Su mente galopaba sin control. Nada que le permitiese tener siquiera una referencia para hilar los hechos que le llevaran a este lugar y este estado. No tenia pierna. Sintio asco por si mismo y apreto los ojos intentando contener el torrente de lagrimas que caian sobre sus mejillas. Abrió los ojos nuevamente y vio el techo. El techo. No era ningun techo bajo el cual hubiese despertado antes. Listones iguales de madera pintados de blanco. Una mancha de humedad enorme y algunos tubos despostillados discurriendo de un lado al otro. Miro a un lado, miro al otro y se incorporo al instante. El dolor se volvía soportable para un recio hombre del mar. O al menos constante.
Estaba en un cuarto de hospital. Como mierda he llegado aquí? -se pregunto, y no hubo manera alguna de encontrar una respuesta. Estaba sentado en una cama vieja, de aquellas con sommiere en las que el colchón se hunde en el centro. A decir verdad bastante incomoda. Estaba vestido con una bata blanca de tela gruesa y áspera y bajo ella solo tenía el calzoncillo. Estaba de espaldas a una pared de tres ventanas, y aquella que daba a su cama estaba hecha trizas y daba paso a una lluvia torrencial que caia sobre sus hombros semidesnudos y crepitaba en los otros dos vetanales. El aire era helado. Por primera vez desde que habia despertado sintio muchisimo frio. En el cuarto, habían otras cuatro camas similares. Dos personas dormían en algunas de ellas y no parecían afectadas por el frío o el viento que entraba a la habitación. Uno de ellos, conectado a una serie de tubos y monitores respiraba jadeante. Al verlo, no pudo evitar bajar la mirada hacia sus brazos en busca de artefactos similares y descubrió en uno de ellos una línea de plástico pegada a su antebrazo por la que goteaba alguna solución desde una botella colgada sobre su cabeza. No dudo en arrancarse la vía. Luego de una punzada intensa, sangre oscura empezo a salir profusamente por sitio de punción y maldiciendo en voz alta tomo la sabana e hizo presión sobre la herida. Se sentía infimo. Estaba sentado en una cama a medianoche, sangrando, helado y mutilado, con todo su pasado jorobando su espalda y su futuro derrumbandose ante el. Sintió que lo empujaban al vacío. Se quedo sentado mirando la pared de enfrente, de donde una puerta aparentemente, conectaba al pasillo. No sabia durante cuanto tiempo miro la pared, pero su vista se perdió en las sombras guturales y movedizas que los arboles de afuera hacían sobre esta. Iban y venían empujadas por la tempestad y ahogando sus ojos en las siluetas, su mente se puso en blanco durante algunos segundos, como ahogaba. Como mutilada.
Derrepente retomo conciencia de su estado e instintivamente, se intento poner de pie. Se sentó al borde de la cama e intento dejar de presionar su brazo con la compresa improvisada. Ya no sangraba. Estiro su unica pierna hasta que sintió el piso de loza, frío y húmedo, bajo su planta endurecida y callosa. Se impulso de la cama con los brazos y se puso de pie. Era una experiencia nueva. La inestabilidad fue superior y para evitar caer al piso, se dejo caer hacia su velador con la intención de apoyarse en este con ambas manos, pero la auensencia de experiencia y el piso mojado jugaron en su contra y la mesa resbaló, y con ella, el cayo al piso como un bulto. Incapaz de apoyarse con una sola pierna,cayo. Y en su camino, golpeo la esquina recubierta en aluminio del velador y se corto sobre la ceja. La sangre tibia corrió por su sien, pero ya no le importo.

Tirado en el piso, volvió a sentirse desdichado. Y con un grito de frustración, empotro de un golpe el velador en la pared. El tañido resonó en la habitación y en el lejano pasillo y se perdió al mismo tiempo que el hombre de mar se sentía perdido en el mundo. Sus pesadillas eran ahora lo único que ansiaba. Cuantas veces, ebrio a mitad de la noche, había estado parado en la proa de un navío y había visto el océano a sus pies mientras que la embarcación cortaba las aguas y había pensado que suicidarse no seria tan terrible. Acabar con todo. No es que viviera deprimido, a decir verdad, casi nadie se daba cuenta que él cargaba con grandes sufrimientos, pero, por razones que desconocia, de vez en cuando, la idea de acabar con todo le surcaba la mente y le era misteriosamente atractiva. Ahora, tirado en el piso de loza, con la cara apretada contra la piedra, pensaba lo tonto que había sido en desaprovechar esas decenas de oporunidades.

Resueltamente se intento poner de pie luego de unos minutos de batalla interna. El era un hombre acostumbrado al mar, acostumbrado a luchar, decía para si mismo. El podía con todo con lo que tenía que cargar, así que, tomandose del borde de la cama, volvió a tomar impulso y esta vez, logro equibrarse y apoyarse en velador en un angulo mas favorable. Miro a su alrededor. Todo seguía igual. Apoyadas en una pared cercana habían un par de muletas de madera junto con otros parantes y armatostes de metal por lo que se aproximo a ellas. Al llegar, vio que sobre una de ellas había un pedazo de espadadrapo escrito: Klatskin.
Así no hubiese sido su apellido el que estaba escrito sobre esas muletas, las hubiese tomado por lo que no dudo un instante en hacerlo. Se coloco una debajo de cada brazo y se balanceo sobre ellas un poco, probando su resistencia. El piso resbaloso era un riesgo, por lo que a zancadas cortas empezo a dirigirse hacia la puerta. Esta vez no le costo mucho llegar al umbral, y se regocijo subconcientemente que su desarrollado instinto de supervivencia estuviese ocupando finalmente el espacio que correspondía a sus miserias, desplazando sus traumas al darle otras cosas que hacer. El sabia, inconcientemente sabia, que cada viaje de pesca había sido eso: un escape.

El vaiven de su pierna amputada era insoportable y le obligaba a apretar los dientes y sorber aire. Al hacerlo, arrugaba el rostro y sentia la sangre seca que habia caido se su sien quebrarse en hojuelas. Descansó un instante apoyado en el marco de la puerta entreabiera y maldijo el dolor pulsatil de su muslo derecho y antes de impulsarse al pasillo, dio un ultimo vistazo a la habitación donde había, aparentemente, estado hospitalizado.
Salió al pasillo, empujado por la voluntad férrea, por el viento tempestuoso y por que sabia que era la única forma de escapar a todo cuanto había soñado y vivió durante los últimos minutos: la consumación de sus pesadillas. Se bamboleo lentamente hacia el oscuro pasillo. En el piso aleteaban los arboles negros como dedos que intentaban apresarlo, como en alguna película antigua de horror mudo. La única luz provenía de la ventana en su habitacion por lo que no veía mucho mas que sombras mas o menos oscuras. El pasillo parecía interminable y en su estado habría de ser largo el camino para salir de allí. Era un corredor ancho y de techo elevado, escoltado por tuberías y radiadores para mantener el calor dentro del edificio. El piso, pulido perfectamente, brillaba con la poca luz indicando el largo camino hacia la salida. Allí, unos cincuenta metros mas allá estaba un escritorio amplio con una pequeña luz y varias hojas revoltotwantes. Habían caído al piso muchas de ellas producto del viento. Empezó su lenta marcha en las tinieblas guiado solo por la pequeña luz, que lo guiaba como un faro a un barco en costa cercana pero súbitamente esta luz se apago y ya no pudo ver nada mas y quedo de pie en la negrura. El camino era ahor un remolino de sombras y era difícil predecir que tan cerca se estaba de una pared o de la otra. A ambos lados se dibujaban púas y espiculas de oscuridad las cuales lo flanqueaban y atacaban y el empezó a sentir miedo. Su mente bloqueaba cualquier flaqueza, pero esto no significa que no aumentara la tensión entre sus muelas o que no corriese sudor por su frente. Sentía su corazón. Oía su respiración. Y no veía nada. Oia la tormenta lejana y de rato en rato un rayo partía un árbol cercano o algo similar y el sonido era terrible. Sin darse cuenta empezó a caminar mas y mas lento hasta que casi se quedo de pie inmóvil, entregado a sus sentidos, oyendo lo pequeños crujidos del techo y temblando, asustando por los terribles rayos que tocaban el piso.
En algún momento, difícil de precisar con exactitud, una sombra se doblo sobre si misma volviendose mas oscura y empezó a moverse coordinadamnete. Al menos, con la coordinación suficiente para llamar la atención del enfermo. Se volvió animada y móvil, casi tangible, casi inteligente. Era difícil delimitarla y separarla de las demás sombras pero por instantes parecía que todo el pasillo estuviese girando en torno a esta. Era como si tuviese tentaculos inertes a todo su alrededor y se proyectaba hacia el techo y el piso y los cuartos. Para el, era como estar entrando a las fauces del legendario :. un cefalopodo gigante, un vórtice de penumbra que se arremolinaba en torno a si mismo. Pero subitamente pudo discernir entre las sombras una silueta clara. Era la sombra de un hombre. Tenía que ser de un hombre pues era gigante y muscular. La sombra Mediria al menos dos metros diez centimetros de altura y era fria y de bordes afilados. Estaba inmovil. Por algún motivo, Klatskin hundió la cabeza entre los hombros y aparto la mirada, como un niño hundiendose entre sus sabanas cuando ya no puede seguir mirando los monstruos que imagina sobre su pared. Lo vio de reojo y dudo en acercarse. Algo extraño lo detenía. Algo oscuro y profundo como el fondo del mar, pero claro y obvio como la muerte que se avecina.

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Moto

Ideas sueltas. Un poco de esto y de todo aquello; lo que ves en las combis, las discoteca y las calles y no parecen tener importancia hasta que decides pensar en ellas. Es alli donde todo toma color.