28.11.11

NOTAS DEL REALISTA: Primer vómito.


La vida me hace otro. La vida me hace "más fuerte", más capaz, más capacitado. Porque en este mundo de cemento, sólo sobreviven aquellos llamados fuertes, y me encuentro cada día más ajeno a aquello que creía que me definía, sólo para hacer de estos años, un escenario mas vivible.

Me queda claro que aquellos a quienes llamo mis amigos, lo son.

Lo son pues han dado de si para mi. Lo son, pues han compartido sus interiores conmigo. Lo son pues encuentro refugio en sus palabras y confort en sus miradas. Pero, conforme pasa el tiempo, me cuesta mas encontrar "nuevos amigos", encontrar personas a que seguir o con quienes caminar de la mano. Me duele. Me duele cada vez que me permito ser verdadero con alguien que va a aprovecharse. Cada vez que abro mis puertas y dejo salir aquello que llevo adentro para quienes parecieran merecerlo y terminan saqueando mis interiores y dejando devastados mis jardines. Me dejan con la sensación patética de ser un utensilio de sus vidas, una fugaz canción en la radio, una noticia en el diario, un servicio temporal.

Y conforme pasan los años y me estrello contra verdades más ciertas pero menos nobles que las que laten en mi corazón, conforme me voy volviendo inmune, se engruesa mi piel y se adelgaza mi alma. La seductora invitación al cinismo está en mi buzón hace años, y siempre he preferido dejar ese sobre cerrado, pero cuando me golpeo de cara contra las realidades de la vida, que aún me son ajenas, entro en tentación. Despierta la sucubus del buzón.

Sé que no podría abrir aquel sobre y hacer del cinismo mi bandera, pues mi naturaleza indica ser inclusivo y esto exige que comparta mis días con aquellos a quienes más quiero. Darme la oportunidad de querer. Darles la oportunidad de que me quieran. El cinismo no es una solución definitiva (¿o lo es?), pero ¿será que lo necesito ahora? ¿Será que mi alma es blanda y débil? O, acaso ¿realmente soy un noble soñador que ansía de amistades en mi vida? Un quijote, heráldico pero socialmente desquiciado...

Amistades que sean caminos de piedras y no piedras en el camino. Amistades que sean sinceras y abiertas ante lo cómodo y lo incomodo y no cómodamente sinceras ante las incomodidades de abrirse y ser amigos. Me siento pesado, me siento violado. Siento que aquello que más cultivo y ofrezco a algunos elegidos no tiene valor real. Cultivos que no alimentan a nadie. Tiempo interior invertido en bolsas con agujeros, en personas que no desean mi inversión, sino mi limosna.

Hace años, antes quizás de tanta decepción y de tanto cabezazo contra la pared de la realidad hubiera podido tocar música y plasmarla de mi espíritu para los demás, pero ahora toco notas metálicas que carecen de esencia. Una fuga feroz y vertiginosa que se pierde en la marea del tecnicismo musical y que pasa entre las personas, en lugar de atravesarlas. Semi corcheas en una armadura de Re mayor con contrapunto barroco. ¿Una armadura musical? ¡No! He aqui mi verdadera armadura: mi piel ahora es gruesa y aspera, llena de heridas y de cicatrices y me siento cada vez mas reacio a dejar que nada salga de mi. A encapsular al niño y de liberar al hombre. Al "hombre". ¿No hay forma de una convivencia armónica? El río de Parménides pareciera cambiar sus aguas mas rápido de lo que yo logro dirigir mis cauce.

Soy un inepto social. Para expresarme, para hacerme entender, para compartir. Y sin embrago, sé que ofrezco nobleza y sinceridad. Sé que ofrezco algo que de lo que otros carecen, pero ya no sé si debería sentirme orgulloso y batallar mis contrariedades particulares a mi naturaleza con tezón y constancia, o si debería asumirlo como un defecto, una especie de minusvalía social que me harán imposible el desapego a los amigos, a los amores o al a música que atraviesa a las personas. Que me condena a ser infeliz. Que me condena a callar mi universo. Que me condenan a un asteroide pequeño donde solo yo cultive rosas y solo yo escape de mis propios gigantes enrraizados y mis propios volcanes, ofreciendo a los demás simplemente lo que ellos piden: un "brother fresh".

Hoy. Aqui. En la cuerda entre lo cuerdo y lo insano. Entre mi piel de acero y mi corazón de gelatina dorada, yace mi más grande cuestionamiento, ¿debo seguir luchando en contra de la evolución social? ¿Mereszo exigir amistad férrea de mis amigos?¿Tengo posibilidades de sincronizar mi blando interior con alguien?

Siento que es una vida dura.

Que seria más fácil olvidar y saltar vallas. Lobotomía.

Que quizás ser una almenara de luz no es mi destino y que quizás debiera amoldarme y callar mis interiores.

Pero mi modesta música, ahora sin luz y sin brillo no me deja mentir. Ese bossa nova que ya no enamora y esa Fantasia que ya no despeja de pensamientos mundanos a quienes me escuchan.... esos no me dejarán mentir.

Ésos, ¿volverán a mi?

De vuelta al ruedo... que cagada!

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Moto

Ideas sueltas. Un poco de esto y de todo aquello; lo que ves en las combis, las discoteca y las calles y no parecen tener importancia hasta que decides pensar en ellas. Es alli donde todo toma color.