31.12.11

Hierro y Vendaval

Si calmaras mi tormenta, vivirías mi silencio y tu canción sonaría vacía sin las nubes que lloran mis ojos y la tempestad que me gobierna, pues mi caos te sosiega y te rompe y mi  viento retuerce tu cuerpo y mis años te son minutos de fuego y segundos de ceniza. Vivos y amargos. Por primera vez, reales; por ultima vez, necesarios.

En mi vendaval esta tu estructura y la solidez de ésta es tal, que rascas nuestros cielos con acero en forma de huracán. En mi risa bailan tus ojos y en mi recuerdo, perfuma tu lisura.  Un fruto y una semilla. El orden que las cosas toman al ser sopladas por tus vientos. Un orden cósmico, una casa dentro de un árbol palpitante, una vida estrellandose contra el propósito, contra los ideales de hoy, los de nunca y los del fondo de mi     baúl.

Si comprendiera tu arquitectura, dejaría de silbar mi paso a través tuyo. No rozaría tus pulidas paredes, no sonaría esa risa de avellanos al viento. Si en tu interminable armonía hay espacio para un nuevo solista, entonces que cante en tus jardines, que nazca aquello que alguna ves matamos, que crezca al ritmo de tus olas y al tiempo de mis estaciones. Que nieve sobre las flores y el hielo las haga mas especiales y que se abran nuestros ojos a la ansiosa mañana de nuestro porvenir.

3.12.11

"Epónimos para llorar y reír"

Mericismo (Merry Christmas). Árbol de olivos. 

Pasan los últimos días de un año histérico, plasmado de velocidad y nerviosismo. Unos meses de Graves que intoxican aun mi sangre. Un mes adrenérgico de feocromocitoma, de catecolamina. Una última carrera con los ojos fijos en la meta. Un ultimo impulso en una placa de Eaton Lambert, ya cansada de esforzarse para repolarizar. Una mirada de Graefe que no se ha detenido ni a respirar. Cierro los ojos cansados y con dificultad miro hacia arriba y caigo hacia atrás. Parkinson. Temblor. Nistagmus a tres tiempos. A tiempo de vals.
 
Pero las contadas horas de sosiego, de Hashimoto, de calma y de Tripanosomiasis africana son un perfecto hipotensor. Una mirtazapina endógena. Siempre por la puerta abierta de los jueves - o viernes, que más dá- una brisa de sabiduría sin barrotes surca el pasillo donde trabaja la soledad. Una risa de folié-a-deux. Una historia anabólica. Con un breve tiempo de incubación, pero de sedante y palpitante curso clínico. Una intrigante canalopatia. Una hipertrofia ventricular izquierda. Un sentimiento. Un sindrome de Kleine-Levine con café y caramanducas. Unos acordes y unas notas. Un organo de Corti contento. Un constante crecimiento de nucleos subtalamicos. La cura de mi Sindrome de Lev. La condena de mi Sindrome X. La meseta terapéutica de cualquier distimia y el crecimiento de nuestros cultivos en un agar Sabourard enrriquecido, tal que permite el crecimiento y el desarrollo. Una vivaz disquisición entre dos hermanos de camino. La hermandad de un tiroides y un mesencefalo. Sinapsis.

Gracias por eso;
A.

Moto

Ideas sueltas. Un poco de esto y de todo aquello; lo que ves en las combis, las discoteca y las calles y no parecen tener importancia hasta que decides pensar en ellas. Es alli donde todo toma color.