28.11.11

2.- "EL SUEÑO DE ABRAHAM"- Cuento Fantástico CAPITULO 1

Sus ojos seguían apretados, pero la oleada de sensaciones, sonidos y olores le indico que, efectivamente, estaba despierto. Su cuerpo estaba helado, cubierto de centenas de gotas cristalizadas de lluvia y de pedazos de algo que al cerrar un puño, debido a un dolor instataneo, descubrió que se trataba de vidrios. Sobre todo su cuerpo habían pedazos de vidrio e incusive tenia algunos cortes menores a causa de las esquirlas. Ademas, un viento gélido lo azotaba y el sonido de la tormenta le dejaba sordo. Conforme, regresaban las sensaciones, un dolor terrible y cabalgante se apodero de su rodilla derecha. Era un dolor indescriptible. Era como si le estuvieran quemando la carne y era mas intenso a cada segundo. Finalmente, abrió los ojos y se sentó porque el dolor le exigía que se tomase la pierna con las manos. En un súbito movimiento, se irguió hacia su pierna. Bajo el, rechinaron los resortes de una cama vieja y cuando llego a alcanzar su pierna, esta no estaba allí. Sus pupilas se dilataron tan rapido que casi lo sintio. Una descarga electrica corrio por sus brazos y la desesperacion lo invadio. En lugar de su pierna, por encima de la rodilla, había un aposito de gasas ensangrentadas y sucias cubriendo un muñón quirúrgico. La sangre ser heló, y la barrera entre el sueño y lo real volvió a estar en duda. Ningun pensamiento podria haber llenado el vacío que había en su ser.
 'Que me ha pasado? Que mierda me ha pasado? No, no... No puede ser esto verdad. Quien carajo me ha hecho esto? Lo voy a asesinar, por la puta madre que si! No me acuerdo de nada antes de... mmm... antes de... Como he podido llegar a ....? Pero... Maldita sea! Maldita sea! No puede ser esto verdad! No, no puede....'

Sintio que le habia llegado la hora y que algun cirujano despiadado lo habia despertado, de vuelta a su malsana vida. No podría haber pensado algo mas cuerdo así hubiera querido. Por que lejos de ser su pierna, era una violación a su cuerpo. Y no es que la invasion a la privacidad le escandalizace tanto pero sin su integridad física, ejecutora de su instinto animal -sus huidas, sus peleas-, solo le quedaba tumbarse en alguna esquina oscura , abandonado por sus seres queridos y por si mismo, y seguir esperando la redención. Todo esto pasaba por su cabeza en forma fugaz y desordenada mientras sus pupilas retomaban el diámetro regular y en su camino dejaban unas escleras turbias, amarillentas e inyectadas de sangre.
 'Que ha pasado? Ay, Dios mío! Tenia que llevar la carga a Seatle. Ahora como voy a hacer? Seguramente ahora voy a tener que vivir en un asilo de indigentes o algo, al menos por un tiempo. No es ya suficiente? Si, claro que es suficiente! Me van a botar del trabajo de seguro, que les voy a decir? Que asco! No quiero volver a verla... Ahora soy un monstruo. Voy a matar al imbécil que me corto la pierna.... voy a.... voy a.... Mama, ayudame. Ayudame porfavor... Ya no quiero esto! Mi pierna... Mi puta pierna.'
Definitivamente estaba despierto, pero por un instante, considero que ahogarse en su miseria hubiera sido mucho mejor que esto y ahora que se sentía mas vulnerable,ahora que sentía que ni su madre le rescataría de todo cuanto había construido. Volvió a mirarse. Miro su cuerpo mutilado y sintió una mezcla de asco y lastima. Nunca había sido autocompasivo, pero eso era, quizás, demasiado. Examino lo que quedaba de su pierna con un poco mas de cuidado, y si bien a sus espaldas la tormenta y su furia entraban por una ventana rota, ni un rayo hubiera sido suficiente para hacer que su atención se desviara. Arranco las gasas que cubian la herida y el dolor se volvió agudo y peor. Un pedazo de costra habia sido desprendido con el brusco tiron y una linea de sangre emano de la piel viva. Extrañamente, le dolía la pierna. La pierna que no tenia. Sentía sus dedos retorcerse por los calambres ocacionados por ese fuego que el quemaba de la rodilla para abajo. Luego del dolor, entorno la mirada en el muñon y vio una cicatriz tortuosa que discurría longuitudinal a su muslo, cosida groseramente y no hizo mas que dejarse caer para atrás y empezar a llorar encolerizado. Dio un par de manotazos con el puño cerrado sobre las sabanas y siguió lamentandose unos segundos. Su mente volvía a ser un tobellino, y una vez mas, la calma desaparecía de su vida.
¿Donde estaba? ¿Como había pasado esto? No recordaba nada. Su mente galopaba sin control. Nada que le permitiese tener siquiera una referencia para hilar los hechos que le llevaran a este lugar y este estado. No tenia pierna. Sintio asco por si mismo y apreto los ojos intentando contener el torrente de lagrimas que caian sobre sus mejillas. Abrió los ojos nuevamente y vio el techo. El techo. No era ningun techo bajo el cual hubiese despertado antes. Listones iguales de madera pintados de blanco. Una mancha de humedad enorme y algunos tubos despostillados discurriendo de un lado al otro. Miro a un lado, miro al otro y se incorporo al instante. El dolor se volvía soportable para un recio hombre del mar. O al menos constante.
Estaba en un cuarto de hospital. Como mierda he llegado aquí? -se pregunto, y no hubo manera alguna de encontrar una respuesta. Estaba sentado en una cama vieja, de aquellas con sommiere en las que el colchón se hunde en el centro. A decir verdad bastante incomoda. Estaba vestido con una bata blanca de tela gruesa y áspera y bajo ella solo tenía el calzoncillo. Estaba de espaldas a una pared de tres ventanas, y aquella que daba a su cama estaba hecha trizas y daba paso a una lluvia torrencial que caia sobre sus hombros semidesnudos y crepitaba en los otros dos vetanales. El aire era helado. Por primera vez desde que habia despertado sintio muchisimo frio. En el cuarto, habían otras cuatro camas similares. Dos personas dormían en algunas de ellas y no parecían afectadas por el frío o el viento que entraba a la habitación. Uno de ellos, conectado a una serie de tubos y monitores respiraba jadeante. Al verlo, no pudo evitar bajar la mirada hacia sus brazos en busca de artefactos similares y descubrió en uno de ellos una línea de plástico pegada a su antebrazo por la que goteaba alguna solución desde una botella colgada sobre su cabeza. No dudo en arrancarse la vía. Luego de una punzada intensa, sangre oscura empezo a salir profusamente por sitio de punción y maldiciendo en voz alta tomo la sabana e hizo presión sobre la herida. Se sentía infimo. Estaba sentado en una cama a medianoche, sangrando, helado y mutilado, con todo su pasado jorobando su espalda y su futuro derrumbandose ante el. Sintió que lo empujaban al vacío. Se quedo sentado mirando la pared de enfrente, de donde una puerta aparentemente, conectaba al pasillo. No sabia durante cuanto tiempo miro la pared, pero su vista se perdió en las sombras guturales y movedizas que los arboles de afuera hacían sobre esta. Iban y venían empujadas por la tempestad y ahogando sus ojos en las siluetas, su mente se puso en blanco durante algunos segundos, como ahogaba. Como mutilada.
Derrepente retomo conciencia de su estado e instintivamente, se intento poner de pie. Se sentó al borde de la cama e intento dejar de presionar su brazo con la compresa improvisada. Ya no sangraba. Estiro su unica pierna hasta que sintió el piso de loza, frío y húmedo, bajo su planta endurecida y callosa. Se impulso de la cama con los brazos y se puso de pie. Era una experiencia nueva. La inestabilidad fue superior y para evitar caer al piso, se dejo caer hacia su velador con la intención de apoyarse en este con ambas manos, pero la auensencia de experiencia y el piso mojado jugaron en su contra y la mesa resbaló, y con ella, el cayo al piso como un bulto. Incapaz de apoyarse con una sola pierna,cayo. Y en su camino, golpeo la esquina recubierta en aluminio del velador y se corto sobre la ceja. La sangre tibia corrió por su sien, pero ya no le importo.

Tirado en el piso, volvió a sentirse desdichado. Y con un grito de frustración, empotro de un golpe el velador en la pared. El tañido resonó en la habitación y en el lejano pasillo y se perdió al mismo tiempo que el hombre de mar se sentía perdido en el mundo. Sus pesadillas eran ahora lo único que ansiaba. Cuantas veces, ebrio a mitad de la noche, había estado parado en la proa de un navío y había visto el océano a sus pies mientras que la embarcación cortaba las aguas y había pensado que suicidarse no seria tan terrible. Acabar con todo. No es que viviera deprimido, a decir verdad, casi nadie se daba cuenta que él cargaba con grandes sufrimientos, pero, por razones que desconocia, de vez en cuando, la idea de acabar con todo le surcaba la mente y le era misteriosamente atractiva. Ahora, tirado en el piso de loza, con la cara apretada contra la piedra, pensaba lo tonto que había sido en desaprovechar esas decenas de oporunidades.

Resueltamente se intento poner de pie luego de unos minutos de batalla interna. El era un hombre acostumbrado al mar, acostumbrado a luchar, decía para si mismo. El podía con todo con lo que tenía que cargar, así que, tomandose del borde de la cama, volvió a tomar impulso y esta vez, logro equibrarse y apoyarse en velador en un angulo mas favorable. Miro a su alrededor. Todo seguía igual. Apoyadas en una pared cercana habían un par de muletas de madera junto con otros parantes y armatostes de metal por lo que se aproximo a ellas. Al llegar, vio que sobre una de ellas había un pedazo de espadadrapo escrito: Klatskin.
Así no hubiese sido su apellido el que estaba escrito sobre esas muletas, las hubiese tomado por lo que no dudo un instante en hacerlo. Se coloco una debajo de cada brazo y se balanceo sobre ellas un poco, probando su resistencia. El piso resbaloso era un riesgo, por lo que a zancadas cortas empezo a dirigirse hacia la puerta. Esta vez no le costo mucho llegar al umbral, y se regocijo subconcientemente que su desarrollado instinto de supervivencia estuviese ocupando finalmente el espacio que correspondía a sus miserias, desplazando sus traumas al darle otras cosas que hacer. El sabia, inconcientemente sabia, que cada viaje de pesca había sido eso: un escape.

El vaiven de su pierna amputada era insoportable y le obligaba a apretar los dientes y sorber aire. Al hacerlo, arrugaba el rostro y sentia la sangre seca que habia caido se su sien quebrarse en hojuelas. Descansó un instante apoyado en el marco de la puerta entreabiera y maldijo el dolor pulsatil de su muslo derecho y antes de impulsarse al pasillo, dio un ultimo vistazo a la habitación donde había, aparentemente, estado hospitalizado.
Salió al pasillo, empujado por la voluntad férrea, por el viento tempestuoso y por que sabia que era la única forma de escapar a todo cuanto había soñado y vivió durante los últimos minutos: la consumación de sus pesadillas. Se bamboleo lentamente hacia el oscuro pasillo. En el piso aleteaban los arboles negros como dedos que intentaban apresarlo, como en alguna película antigua de horror mudo. La única luz provenía de la ventana en su habitacion por lo que no veía mucho mas que sombras mas o menos oscuras. El pasillo parecía interminable y en su estado habría de ser largo el camino para salir de allí. Era un corredor ancho y de techo elevado, escoltado por tuberías y radiadores para mantener el calor dentro del edificio. El piso, pulido perfectamente, brillaba con la poca luz indicando el largo camino hacia la salida. Allí, unos cincuenta metros mas allá estaba un escritorio amplio con una pequeña luz y varias hojas revoltotwantes. Habían caído al piso muchas de ellas producto del viento. Empezó su lenta marcha en las tinieblas guiado solo por la pequeña luz, que lo guiaba como un faro a un barco en costa cercana pero súbitamente esta luz se apago y ya no pudo ver nada mas y quedo de pie en la negrura. El camino era ahor un remolino de sombras y era difícil predecir que tan cerca se estaba de una pared o de la otra. A ambos lados se dibujaban púas y espiculas de oscuridad las cuales lo flanqueaban y atacaban y el empezó a sentir miedo. Su mente bloqueaba cualquier flaqueza, pero esto no significa que no aumentara la tensión entre sus muelas o que no corriese sudor por su frente. Sentía su corazón. Oía su respiración. Y no veía nada. Oia la tormenta lejana y de rato en rato un rayo partía un árbol cercano o algo similar y el sonido era terrible. Sin darse cuenta empezó a caminar mas y mas lento hasta que casi se quedo de pie inmóvil, entregado a sus sentidos, oyendo lo pequeños crujidos del techo y temblando, asustando por los terribles rayos que tocaban el piso.
En algún momento, difícil de precisar con exactitud, una sombra se doblo sobre si misma volviendose mas oscura y empezó a moverse coordinadamnete. Al menos, con la coordinación suficiente para llamar la atención del enfermo. Se volvió animada y móvil, casi tangible, casi inteligente. Era difícil delimitarla y separarla de las demás sombras pero por instantes parecía que todo el pasillo estuviese girando en torno a esta. Era como si tuviese tentaculos inertes a todo su alrededor y se proyectaba hacia el techo y el piso y los cuartos. Para el, era como estar entrando a las fauces del legendario :. un cefalopodo gigante, un vórtice de penumbra que se arremolinaba en torno a si mismo. Pero subitamente pudo discernir entre las sombras una silueta clara. Era la sombra de un hombre. Tenía que ser de un hombre pues era gigante y muscular. La sombra Mediria al menos dos metros diez centimetros de altura y era fria y de bordes afilados. Estaba inmovil. Por algún motivo, Klatskin hundió la cabeza entre los hombros y aparto la mirada, como un niño hundiendose entre sus sabanas cuando ya no puede seguir mirando los monstruos que imagina sobre su pared. Lo vio de reojo y dudo en acercarse. Algo extraño lo detenía. Algo oscuro y profundo como el fondo del mar, pero claro y obvio como la muerte que se avecina.

1.- "EL SUEÑO DE ABRAHAM"- Cuento Fantástico INTRODUCCIÓN

Introduccion

El frío de aquella noche era petrificante. Todo parecía haberse salido de control para el. Todo daba vueltas ya sin control. Las lagrimas corrían por sus ojos de solo verse de pie allí, contemplando la casa de sus padres. La casa de su padre. El viento helado se clavaba en su espalda la cual, parecía desnuda ante la furia invernal. Sus lagrimas caían mas lento de lo normal. El aire gélido las aplastaba contra su cara y las volvía frías y viscosas y en lugar de saborearlas, sentía como corrian horizontalmente por sus mejillas. Nada podría quitarle esa pena. Nada podría hacer que se sintiera menos culpable de la muerte de su madre. El lo había visto todo. Y el tiempo había pasado tan rápido. Días, meses, años. Pero el dolor y el frío nunca habían sido menos intensos. Inclusive, llego a pensar que ese frío venia de adentro de su cuerpo, pues se sentía como muerto desde entonces. Quizas debio haberse matado en esa epoca. Ninguna distracción, ningúna brisa de aire tibio había sido suficiente para hacerle olvidar aquella noche. La noche en que su vida se partió. El alcohol ayudo al principio, pero luego, inmerso en un torbellino de vicios se sentía cada vez mas ahogado, y las terribles amanecidas luego de una noche de alcohol y droga eran solo anuncio de que regresaba la conciencia y la culpa. Despertaba tirado en alguna esquina, o bajo la nieve, y el frío traía todo de regreso a su mente. El mismo frío de aquell noche y de todas las demás.

Ahora, borracho regresaba a casa. El dia habia sido largo pues luego de amarrar en el puerto habia pasado horas descargando las bodegas del pesquero en el que trabajaba. Era pesador. Era un borracho pescador oír defecto pues de algún forma tuvo que escapar y lo hizo hacia la mar. Si su padre lo hubiera visto así, seguramente no hubiera dudado en deshacerse de el, así como lo boto de casa años atrás. La muerte de su madre fue un cisma terrible y el fue el unico resposable. Se sentía patético. Sentía frío. El bar siempre le daba una bienvenida mas cálida que su propio hogar, o así lo creía el. Porque amigos no hubiera podido ennumerar y la calidez de estos pasaba solo durante instantes por su garganta seca. Solo una cuenta larga por pagar en decenas de bares en Anchorage.

Debía estar soñando, por que por instantes no sentía el frío mientras caminaba bajo la nevada. Además, no sentía ese vértigo imposible de controlar al que ya estaba acostumbrado ni la ligereza de cabeza. El alcohol le tendia trampas en las que caia facilmente y ahora, dessensibilizados, sus pies se congelaban descalzos en la nieve. Desgreñado, sucio y tambaleante se apoyo en la puerta de entrada de su hogar y al abrirla vio allí a su mujer, quien al verlo palideció y dio dos pasos para atrás. Aun llevaba en ojo herido y algunos moretones en los brazos porque la ultima vez que se habían visto, habían peleado a golpes.
No importaban las excusas. Ella ya sabia que estaba borracho. Antes lo hubiera recibido y atendido, riendo de sus locuras y oyendo sus aventuras inventadas con las que llenaba sus viajes de pesca para creer su propia mentira y sentirse un poco mas digno de odiar a su padre; pero ahora solo discurria un escalofrio por la espalda de ella y un poco de miedo. Sus hijos, escondidos en algún rincón de la casa esperaban alguna señal pues ya sabían que hacer. Solo debían esperar la seña: ronquidos o botellazos. Su padre, clavandole los ojos desde la foto en la pared. El alcohol, su único camino a la catarsis. Era raro no oír el mar, pensó inmóvil. Luego de varios meses de pesca, el mar se volvia algo constante, y no oirlo ahora le resultaba ensordecedor. La mirada temerosa de Margarita lo encolerizaba. Los truenos de la tormenta, la noche sin Luna y la extraña sensación de estar teniendo una experiencia libre de sensaciones pues nada le afectaba. Por primera vez, todo estaba en su cabeza al mismo tiempo y sentía miedo. Todo daba vueltas. La tormenta galopante. El mar en sus oídos. Su padre. La sonrisa de su madre, sus ultimos momentos. Sus ultimas palabras de amor. Su esposa y sus hijos bañados en Alcohol y la pantanosa sensación de monotonía que se apoderaba de en en las noches en las que hubiera pensado que podría conciliar el sueno. Un trueno que parecía gritarle por sus pecados.

Se vio cayendo por la borda. Se vio viejo. Con la barba crecida y arrugas surcandole la cara. Con la debilidad de veinte años mas. Las olas lo llevaban. Nadie se había dado cuenta. Todas las luces de la nave estaban apagadas. El mar de Alaska penetraba en su piel como miles de agujas y su pecho estaba paralizado. Dolor. Sus dedos, se contraían convulsivamente como respuesta al frío y sentía que se hundía en un océano vacío. Un mar de decepciones y golpes. Un mar de muerte y sangre, de alcohol y sexo, de obsesión y compulsión, un mar vengador que hacia justicia. Algo le arrastraba como peso muerto. Finalmente, sólo, iba a morir. Sentia su corazon, el cual latia desesperadamente como cuando murio mama y no dejaba de oir en su cabeza los gritos de su padre, lo cuales lo ahogaban. Otro trueno y una llovía intensa y aplastante. Y cuando la ultima ola tormentosa lo alzo por sobre la cubierta, vio en ella a su madre. Se quedo atónito. Su madre, de pie con un salvavidas en las manos observando inerte como el océano y el pasado devoraban a su hijo.
'Madre!' - gimió él en profunda desesperación como lo hace un niño. Como lo había hecho el de niño en esa noche funesta. Pero ella solo se limito a mirarlo y soltar el salvavidas a sus pies. El desdichado entendiendo entonces que aquellas ultimas palabras de amor no habían sido para el y se dejo caer al liquido abismo. Aquel infinito ondulante que siempre le habia ofrecido un final y al que nunca habia tenido la fuerza suficiente de escuchar. Se dejo ir, a que algo termine con su sufrimiento. A que el lecho marino sepultase sus secretos y que el miasma helado llenase su corazón por completo.
Solo un ultimo trueno mas ensordecedor que los demas cayo cerca y partió las aguas como si partiera cristal. Sintió el hielo lancinante y como el peso terrible de sus botas lo jalaban a lo profundo. La sensación inminente de falta de aire lo invadió casi de inmediato, y antes de lo que el habría pensado, se encontraba batallando contra sus músculos, los cuales pretendian respirar desesperadamente. Cada vez que su pecho intentaba distenderse, un dolor agudo lo dominaba en el intento de no respirar. Finalmente, se canso, y decidió entregarse a el destino y el agua lo invadió. Con ella, un sentimiento de ahogo, una sensación de paz.

Mientras se ahogaba, mientras moria, súbitamente, una ultima descarga de su sistema nervioso recorrió su espina y contrajo sus músculos, obligandole a estirar sus miembros. Sintió que el agua debajo de el desaparecía y se sintió como liberado en el vacío, cayendo por un instante. Pensó, por un segundo, que eso era todo.
Pero de repente, aun con los ojos cerrados, se dio cuenta que no iba a morir, aun. Sudaba profusamente. Todas las sensaciones regresaron a el como un golpe en la cabeza. Apretó los párpados y sintió acido en la garganta. Aquella desagradable sensación de haber despertado de un sueño no reparador. Y peor aun, aquella sensación de haber sido desnudado por sus pesadillas, por su inconciente que clamaba por un espacio en su vida. Había despertado.
Aun seguía con vida, aun seguía esperando el momento en que el mar solucionase sus problemas por el.
Hacia años lo azotaban las mismas visiones y los mismos sueños, y cada vez que despertaba volvía a sentirse vulnerable, débil. Le tomaba un tiempo breve negarlo todo para consigo mismo y retomar la actitud de olvido y de indiferencia ante ese pasado, que en lo mas hondo de su ser, solicitaba ser reconocido y no enterrado. Normalmente, se hubiera sentado al borde de su cama, o del catre del pesquero y hubiera mirado sus pies, apoyando sus codos en sus rodillas. Luego de un par de respiros, ya con el corazón latiendo a un ritmo normal, se hubiera puesto de pie en busca de algo de alcohol barato que le ayudara a caer dormido y no seguir soñando. Y no seguir recordando.

NOTAS DEL REALISTA: Crónicas del primer break-down

Me dispongo a dejar pasar el estress con una guitarra en las manos.

La flauta traversa, mi hermana, mi novia, es una sensual compañera de cuanto viaje nacional, internacional o farmacológico haya realizado en mi vida. Pero para los momentos de profunda catarsis, en los que me siento contra la vereda, con un cigarro en mano y la cabeza llena de pensamientos que quiero enviar a mi Papelera de Reciclaje, la guitarra parece acompañarme mejor. Suena inercialmente, sin mayor esfuerzo. Estando sentado. Fumando. Moviendo los dedos. Inercialmente.

Abro mi libro de cifras y empiezo. Las ideas me aturden. Seguramente la guitarra me va a ayudar. Primeros rasgueos, primeros arpegios. Pero todo es muy intenso. Cierro los ojos. Veo puntitos. Haces. Luces. Me late la cabeza y la apoyo contra el poste mientras la guitarra suena desordenadamente al fondo de mi alma. No lo presto atención. Hipotension ortostática. Abro los ojos y todo se mueve, siento que me ahogo. ¿Que me pasa? Realmente me mareo, realmente estoy somatizando mi tensión. El tiempo se detiene. La tierra gira. Hay cosas tan terribles. Hay noticias tan devastadoras. Hay ejemplos tan gráficos. 

Me siento mal y ahora la guitarra es mi bastón, ayudándome a ponerme de pie. ¡Mierda! Realmente me siento mal. Las cuerdas vuelven a sonar con disonanciay la caja retumba al apoyarla contra el suelo. Camino tambaleante, maerado, asqueado, harto, victima de mi mismo. Repto hacia mi cama. Guitarra al piso. Zapatos voladores. Caigo y cierro los ojos. Todo es un torbellino sin fin que me consume. Quiero quedarme dormido y olvidar. Plan: viaje farmacológico. A la espera del efecto, pinto un par de casas en el campo. Mi muñeca pintora se sostiene con soga anudada. Un nudo especial. Una soga de historias y de recuerdos. Una hermana de esas que se eligen.

Y mientras yo soy llevado hacia el piso por la lluvia cerebral que innunda mi ser ; afuera, el libro de cifras de abre y se cierra, producto del viento de primavera. Él bajo las estrellas, y yo bajo la tierra.

Nuevo Nombre

Con el paso del tiempo, con la reestructuración de mis prioridades y con la necesidad de un cambio sustancial, este blog dejará de conocerse como Deux Sex Maccina y se llamará ahora "Andrastomosis".

Anastomosis (del latín anastomōsis, y éste del griego αναστóμωσις, embocadura) es un término usado en Biología y Medicina, que refiere a la unión de unos elementos anatómicos con otros similares. Ejemplo de anastomosis: la unión de vasos sanguíneos de pequeño calibre a uno de mayor grosor o calibre.



Asi, a partir de ahora, este blog resume mis pensamientos, mis ideas, mis locuras y todo aquello que hace anastomosis en mi interior para hacerme quien soy. Para que mi sangre fluya como fluye. Y para que fluir en este fluido viscoso llamado sociedad sea menos complicado.

NOTAS DEL REALISTA: Primer vómito.


La vida me hace otro. La vida me hace "más fuerte", más capaz, más capacitado. Porque en este mundo de cemento, sólo sobreviven aquellos llamados fuertes, y me encuentro cada día más ajeno a aquello que creía que me definía, sólo para hacer de estos años, un escenario mas vivible.

Me queda claro que aquellos a quienes llamo mis amigos, lo son.

Lo son pues han dado de si para mi. Lo son, pues han compartido sus interiores conmigo. Lo son pues encuentro refugio en sus palabras y confort en sus miradas. Pero, conforme pasa el tiempo, me cuesta mas encontrar "nuevos amigos", encontrar personas a que seguir o con quienes caminar de la mano. Me duele. Me duele cada vez que me permito ser verdadero con alguien que va a aprovecharse. Cada vez que abro mis puertas y dejo salir aquello que llevo adentro para quienes parecieran merecerlo y terminan saqueando mis interiores y dejando devastados mis jardines. Me dejan con la sensación patética de ser un utensilio de sus vidas, una fugaz canción en la radio, una noticia en el diario, un servicio temporal.

Y conforme pasan los años y me estrello contra verdades más ciertas pero menos nobles que las que laten en mi corazón, conforme me voy volviendo inmune, se engruesa mi piel y se adelgaza mi alma. La seductora invitación al cinismo está en mi buzón hace años, y siempre he preferido dejar ese sobre cerrado, pero cuando me golpeo de cara contra las realidades de la vida, que aún me son ajenas, entro en tentación. Despierta la sucubus del buzón.

Sé que no podría abrir aquel sobre y hacer del cinismo mi bandera, pues mi naturaleza indica ser inclusivo y esto exige que comparta mis días con aquellos a quienes más quiero. Darme la oportunidad de querer. Darles la oportunidad de que me quieran. El cinismo no es una solución definitiva (¿o lo es?), pero ¿será que lo necesito ahora? ¿Será que mi alma es blanda y débil? O, acaso ¿realmente soy un noble soñador que ansía de amistades en mi vida? Un quijote, heráldico pero socialmente desquiciado...

Amistades que sean caminos de piedras y no piedras en el camino. Amistades que sean sinceras y abiertas ante lo cómodo y lo incomodo y no cómodamente sinceras ante las incomodidades de abrirse y ser amigos. Me siento pesado, me siento violado. Siento que aquello que más cultivo y ofrezco a algunos elegidos no tiene valor real. Cultivos que no alimentan a nadie. Tiempo interior invertido en bolsas con agujeros, en personas que no desean mi inversión, sino mi limosna.

Hace años, antes quizás de tanta decepción y de tanto cabezazo contra la pared de la realidad hubiera podido tocar música y plasmarla de mi espíritu para los demás, pero ahora toco notas metálicas que carecen de esencia. Una fuga feroz y vertiginosa que se pierde en la marea del tecnicismo musical y que pasa entre las personas, en lugar de atravesarlas. Semi corcheas en una armadura de Re mayor con contrapunto barroco. ¿Una armadura musical? ¡No! He aqui mi verdadera armadura: mi piel ahora es gruesa y aspera, llena de heridas y de cicatrices y me siento cada vez mas reacio a dejar que nada salga de mi. A encapsular al niño y de liberar al hombre. Al "hombre". ¿No hay forma de una convivencia armónica? El río de Parménides pareciera cambiar sus aguas mas rápido de lo que yo logro dirigir mis cauce.

Soy un inepto social. Para expresarme, para hacerme entender, para compartir. Y sin embrago, sé que ofrezco nobleza y sinceridad. Sé que ofrezco algo que de lo que otros carecen, pero ya no sé si debería sentirme orgulloso y batallar mis contrariedades particulares a mi naturaleza con tezón y constancia, o si debería asumirlo como un defecto, una especie de minusvalía social que me harán imposible el desapego a los amigos, a los amores o al a música que atraviesa a las personas. Que me condena a ser infeliz. Que me condena a callar mi universo. Que me condenan a un asteroide pequeño donde solo yo cultive rosas y solo yo escape de mis propios gigantes enrraizados y mis propios volcanes, ofreciendo a los demás simplemente lo que ellos piden: un "brother fresh".

Hoy. Aqui. En la cuerda entre lo cuerdo y lo insano. Entre mi piel de acero y mi corazón de gelatina dorada, yace mi más grande cuestionamiento, ¿debo seguir luchando en contra de la evolución social? ¿Mereszo exigir amistad férrea de mis amigos?¿Tengo posibilidades de sincronizar mi blando interior con alguien?

Siento que es una vida dura.

Que seria más fácil olvidar y saltar vallas. Lobotomía.

Que quizás ser una almenara de luz no es mi destino y que quizás debiera amoldarme y callar mis interiores.

Pero mi modesta música, ahora sin luz y sin brillo no me deja mentir. Ese bossa nova que ya no enamora y esa Fantasia que ya no despeja de pensamientos mundanos a quienes me escuchan.... esos no me dejarán mentir.

Ésos, ¿volverán a mi?

De vuelta al ruedo... que cagada!

19.6.11

Alfarero de las Horas #1
Cuadernos de Anastomosis
Manuscrito original: 6 de febrero del 2010,
Edición de Cumpleaños: 13 de febrero del 2010,
Edición de Despedida: 24 de marzo 2011.
[Original: escrita en un cuadernillo hecho con las hojas de una historia clínica]
Autores: Andreas Leidinger / Hanz Contreras

Una conversación conmigo mismo. Con todo aquello que habita detrás del mandil y la flauta. Con todo aquello que os exigen callar, para hacernos “más fuertes”. Detrás de esa armadura oxidada que ha atrapado al noble caballero, volviéndolo un hombre de lata y púas.

Prometí que vendría y aquí estoy.
Sentado.
Intentando reencontrarme con aquellos pensamientos.
O, vale decir, con su ausencia.
Aquí estoy en el piso nueve y pareciera que es el piso
diez.
Es la tarde para las palomas…
…y mi día recién comienza.
Un día de oscuridad y locura.
Una noche de luz en los ojos y de besos metálicos en el pecho.
Yo sé que la luz que busco no está allí.
Está aquí, en el oscuro piso diez.
Debe ser el viento que desde el mar golpea mi espalda.
O el humo del cigarrillo silencioso el que me induce a la catarsis. No lo sé bien.
Quizás es quizás.
Acaso es tal vez.
Pero aquí donde la iluminación es pobre, donde la luz es
cegadora, me siento a escribir.
Escribo.
J’écris, j’écris. [Aquí muere mi vida. La ciudad es un bullicio que nos aleja del mar]. Schreiben ist nur für uns.
- Debería escribir con más frecuencia. -pienso
Uno debe escribir sobre todo cuando
no se puede escribir.
Y en fin, escribo. Escribo al reverso de la historia. Lejos de
estar pobre de papel, encontré el sitio perfecto para hacerlo. Al negativo de lo cotidiano, lo habitual…
Y si bien acá sopla el mismo viento y vuela la misma
paloma y veo la misma isla, mi cabeza huye de la
monotonía.
Afuera es un lugar de adentro.
“Buenos días, señor doctor.”
Estoy en el piso nueve.
Nueve
Pisos
de
papel
y
tinta.
Nueve pisos de letras sin sentido. Y la tinta cae y se chorrea, como la sangre de aquellos
por los que
todos los días escribo.
La tinta se desangra.
Hoy escribo por mí.
En esta noche de luz.
Días de tinta vacía, en la rutina del papel y el suicidio del
poeta.
De tinta roja y de sangre negra.
Acá me sorprendo.
De lo cerca del cielo. Lo lejos del piso.
La fascinación fue la llave para la ciencia.
La ciencia es el candado de la fascinación.
¿ES todo aún
FASCINANTE?
Una sirena me llama seductora. Me atrae hacia la luz oscura. A donde la sabiduría “es”. A donde todos se lamentan, a donde todos lloran.
¿Quién dijo que todo está perdido? Y si lloro con ellos es por librarme de este uniforme asfixiante
un pálido juez de algodón, que me tilda,
que me endurece y anquilosa
que me acusa y culpa.
No escucha nada ahora, sólo el silencio.
El silencio…
. . . s u s u r r a n t e . . .
¿Quién viviera sobre 9 infiernos que resumen los tormentos del hombre?
Hoy veo el cielo, veo el piso y el vuelo suspendido de las
últimas aves
y descubro
aquellos que mi alma latiente
(y claro, las palomas)
habían descubierto hacia tiempo:
vivo por aquellos minutos, cómo estos, en que vivir vale una vida.
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Yo naci para robar rosas de la avenida de la muerte.
Dejar testimonio es la clave: ésta es la única
inmortalidad posible.
Contemplar es un verbo que se conjuga en presente.
-”Pero doctor, está con fiebre. ¿No
le va a poner algo para la fiebre?” –
Y cómo decirle a esa señora que la belleza si no es convulsiva no es. - “Ya, señora, lo estamos observando.”


-”¿Interno que entra a la guardia?”
Andreas Leidinger
-”¿Interno que sale de la guardia?”
Hanz Contreras
..Cholito,

Despedida

Para Magenta Stonecrow, sobre los muros blancos de Tellerhen

¿ Cómo sentarme y escribir con la punta de mis dedos todo aquello que debería estarte cantando, al pie de tu balcón? Y es que, no tienes balcón. Es un crimen no haber encontrado la forma de decirte todo esto a traves de una abrazo. En un abrazo batidor de récords Guiness. Y aun así, ¿cómo puedo, encontrar el espacio en estos días, que corren más rápido de lo que quisiéramos?
Es dificil despedir a alguien tan especial, a una hermana. Es dicifil saber que decir, saber que callar. Y, finalmente, todo se resumen en un abrazo fraternal y la promesa de volver a vernos. Siempre.
Yo no soy bueno para las despedidas. Me imagino que nadie lo es. Mi sistema límbico las rechaza un poco, y en lo más hondo de mi corazón, se hunde un pequeño Titanic. Sé, al igual que tú, que este viaje es el inicio de una nueva vida. Sé, que nunca nos olvidaremos. Sé que te va a ir más que bien, y aun asi no puedo evitar que me tiemblen un poco las manos al escribirte, pues si, me muero de la pena. Y es que, es normal sentirse asi. Pero, la vida escribe derecho sobre sus lineas torcidas y estas lineas están hechas para curzarse y separarse. Nuestras lineas son paralelas, asi lo seran siempre y nunca, por más lejos que estemos, estaremos distantes, pues muy cerquita a mi tendón de Todaro, en mi auricula derecha, hay una fosita que lleva tu nombre.
Sabes que no hay nada que pueda ocultarte detrás de una mirada y sabes que revivo cada anécdota y cada instante que hemos vivido juntos en 7 años cuando te veo. Siete años de aventura tras aventura. Los consejos, el amor y la amistad nunca marchitan. Por eso, nunca te olvidaré.

Escribo ahora y busco algo que evoque eso que nos llevó de la mano durante 7 años. Un camino horizontal y vertical, fácil y difícil, en compañía y en soledad que nos trajo al punto en que nuestras manos deben separarse y eso sólo puede colmarme de nostalgia y de fe en el futuro. De nervios y gastritis, de monstruos debajo de la cama y de sombras en la pared, pero también de nuevas melodías y armonias desconocidas, de historias en sepia aun por colorear y de horizontes más alla de los horizontes. Un hot pink sunset y un nuevo amanecer, quizás sin necesidad de color, o quizás …verde.

Pero dado que el diccionario no es infinito y que mi arte al escribir es neanderthalesco, sólo puedo soñar con dejar algunas páginas colgando en tu memoria, mientras que viajas hacia el futuro. Páginas que te atan a un pasado, pero que de ninguna forma te contienen. Páginas que te dan profundidad y respaldo. Letras y palabras que te hacen vibrar para los demás. Son páginas que te enseñan de donde vienes, y con ello, a donde vas.
Sueño que aquello de mi que llevas contigo llegue a otros. Sueño que aquello que de ti llevo conmigo llegará a otros. Sueño con retransmitir aquello que en mi resuena y que no me deja dormir. Y en el largo proceso de entregarle a los demás tu alegría, tu nobleza y tus partidas de Monopolio, dejará de ser una carga la nostalgia y florecerá en una historia que contar, se volverá parte de mi, como una noche de ron y limón, como la guitarra que te desespera y te seduce, se volverá asfalto fresco y una nueva ciudad, se volverá un farol en el horizonte y un buque en la tormenta. Y ese torbellino de tristezas y emociones de hoy, se volverá la brisa fresca que empuje mis velas mañana.
Nuestro futuro es emocionante.

Moto

Ideas sueltas. Un poco de esto y de todo aquello; lo que ves en las combis, las discoteca y las calles y no parecen tener importancia hasta que decides pensar en ellas. Es alli donde todo toma color.