31.12.11

Hierro y Vendaval

Si calmaras mi tormenta, vivirías mi silencio y tu canción sonaría vacía sin las nubes que lloran mis ojos y la tempestad que me gobierna, pues mi caos te sosiega y te rompe y mi  viento retuerce tu cuerpo y mis años te son minutos de fuego y segundos de ceniza. Vivos y amargos. Por primera vez, reales; por ultima vez, necesarios.

En mi vendaval esta tu estructura y la solidez de ésta es tal, que rascas nuestros cielos con acero en forma de huracán. En mi risa bailan tus ojos y en mi recuerdo, perfuma tu lisura.  Un fruto y una semilla. El orden que las cosas toman al ser sopladas por tus vientos. Un orden cósmico, una casa dentro de un árbol palpitante, una vida estrellandose contra el propósito, contra los ideales de hoy, los de nunca y los del fondo de mi     baúl.

Si comprendiera tu arquitectura, dejaría de silbar mi paso a través tuyo. No rozaría tus pulidas paredes, no sonaría esa risa de avellanos al viento. Si en tu interminable armonía hay espacio para un nuevo solista, entonces que cante en tus jardines, que nazca aquello que alguna ves matamos, que crezca al ritmo de tus olas y al tiempo de mis estaciones. Que nieve sobre las flores y el hielo las haga mas especiales y que se abran nuestros ojos a la ansiosa mañana de nuestro porvenir.

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Moto

Ideas sueltas. Un poco de esto y de todo aquello; lo que ves en las combis, las discoteca y las calles y no parecen tener importancia hasta que decides pensar en ellas. Es alli donde todo toma color.