3.12.11

"Epónimos para llorar y reír"

Mericismo (Merry Christmas). Árbol de olivos. 

Pasan los últimos días de un año histérico, plasmado de velocidad y nerviosismo. Unos meses de Graves que intoxican aun mi sangre. Un mes adrenérgico de feocromocitoma, de catecolamina. Una última carrera con los ojos fijos en la meta. Un ultimo impulso en una placa de Eaton Lambert, ya cansada de esforzarse para repolarizar. Una mirada de Graefe que no se ha detenido ni a respirar. Cierro los ojos cansados y con dificultad miro hacia arriba y caigo hacia atrás. Parkinson. Temblor. Nistagmus a tres tiempos. A tiempo de vals.
 
Pero las contadas horas de sosiego, de Hashimoto, de calma y de Tripanosomiasis africana son un perfecto hipotensor. Una mirtazapina endógena. Siempre por la puerta abierta de los jueves - o viernes, que más dá- una brisa de sabiduría sin barrotes surca el pasillo donde trabaja la soledad. Una risa de folié-a-deux. Una historia anabólica. Con un breve tiempo de incubación, pero de sedante y palpitante curso clínico. Una intrigante canalopatia. Una hipertrofia ventricular izquierda. Un sentimiento. Un sindrome de Kleine-Levine con café y caramanducas. Unos acordes y unas notas. Un organo de Corti contento. Un constante crecimiento de nucleos subtalamicos. La cura de mi Sindrome de Lev. La condena de mi Sindrome X. La meseta terapéutica de cualquier distimia y el crecimiento de nuestros cultivos en un agar Sabourard enrriquecido, tal que permite el crecimiento y el desarrollo. Una vivaz disquisición entre dos hermanos de camino. La hermandad de un tiroides y un mesencefalo. Sinapsis.

Gracias por eso;
A.

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Moto

Ideas sueltas. Un poco de esto y de todo aquello; lo que ves en las combis, las discoteca y las calles y no parecen tener importancia hasta que decides pensar en ellas. Es alli donde todo toma color.