"Estaban matando a mis amigos" -Audie L. Murphy, ex combatiente de la Segunda Guerra Mundial condecorado con Honores respondiendo cuando le preguntaron de donde había sacado el valor necesario para lanzarse sólo contra todo un regimiento de alemanes. Cita obtenida de la contracara de "El padrino regresa" libro escrito por Mark Winegardner.
¿Cual es el momento correcto para que el valor tome protagonismo en nuestras vidas? ¿Siempre? No, definitivamente, no siempre. El valor, como tal, puede ser camino a la gloria. No es una gloria fácil. Es una gloria bien merecida, sin lugar a dudas. Pero, ¿cuantas veces uno puede salir airoso de una situacion por haber sido valiente y nada mas que valiente? Es decir, resistir a la presión social de meterte un hongo mágico es, quizás ser valiente. ¿Pero, no va a llegar el momento en el que flaquee tu valentía? ¿No tendría que ir de la mano con algo más? ¿Con un motivo? ¿Con un sustento? Es decir, ¿no es mejor haber decidido que no vas a consumir cocaina de antemano? O quizás, ser valiente la primera vez y de alli decidir al respecto. El porqué de la decisión. El porqué dela valentía. Definitivamente, en situaciones como las de Murphy (arriba citado), la valentía es inefablemente solitaria. No creo que haya tiempo para pensar. O para decidir. Y nadie, creo, se atrevería a quitarle méritos a A. Murphy.
Llevé la valentía a lo cotidiano. Más cerca de la combi, más lejos de los panzers alemanes. Y creo que tambien se aplica la necesidad de un fondo. La valentía es loable. Sobre todo hoy en día que todos vamos con la corriente. Pero la valentía sólo se despierta en aquellos momentos intensos de nuestras vidas, en que recordamos todo lo que aprendimos y en todo aquello en que decimos que creemos. Aquellos momentos en los que de una decision depende algo grande. Algo muy grande. Algo mas grande de lo que sería el límite lógico. Por que hoy en día, en una fiesta o en una reunión, te ofrecen cocaína y todo parece chévere. Todo parece una situación normal sin ningun problema. Cuando en realidad 17% de los que jalan coca una vez, van a volver a consumirla. Y por ende, dañar su salud , quizás adicción, hasta el casi borde de la muerte. Pero claro, nadie te esta poniendo una pistola en la sien. Nadie esta a punto de ahorcar a tu familia. "Es solo coca, brother...". Pareciera, que no es necesario ser valiente cuando todo ocurre de forma simpática y lenta. ¿Sólo vas a intentar agarrarte de la soga cuando ves el fondo del abismo acercandose vertiginosamente?¿No seria mejor empezar a hacerlo en el momento en que te empiezas a desbarrancar? Y no necesariamente estamos hablando de cocaína (un break para los coqueros), estamos hablando también de cualquier cosa que en el fondo te parece un poco mal, pero que toleras, por llevarte bien con los demás. Por no discutir de más. La clave de todo esto es que nos acostumbramos a las cosas que toleramos.
Pongamos un ejemplo idiota que me ayude a explicar: digamos que tu eres una persona a la que no le parece bien chismorrear. (Se que es un ejemplo bastante estupido, pero seguramente llegaré a mi punto). Todo el mundo a tu alrededor chismosea y en más de una ocacion te ganas con toda la chismografía del barrio. Escuchas. La primera vez te pareció medio desubicado que se chismosee de esa manera. Ahora, ya no tanto. A veces te ríes. Es más, varias veces te ha picado la lengua de decir algo. Lo dices. ¡Alli está!, no sólo ya te acostumbraste a lo que hace 6 meses tolerabas por ser socialmente flexible, sino que no te parece tan malo. es más, en el caso de la chismosería es hasta divertido (Que bestia lo divertido que es, ¿no?). Eso fue sólo un ejemplo.
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Poco a poco vas perdiendo la capacidad de pensar claramente. Tu raciocinio superficial. De ver con nitidez a traves del prisma de tu lógica por las pequeñas suciedades que de van pegando: la suciedad de la sociedad. Y sin darte cuenta vas siendo arrastrado por un río de gente que no ve con claridad y de gente que ya dejó de ver nitidamente. Gente cuya lógica, fina y calculadora, ha sido, "sin querer queriendo" opacada por las pequeñas suciedades del río en el que flotan. Opacada por esas cosas que antes estaban mal pero debian ser toleradas y que ahora son normales. Ya te acostumbráste a que a los policias se les coimea. Y bueno, ustedes pensarán "Pero algun valiente tiene que estar por alli que salga por encima de los demás, alguien que escape de este río y piense con claridad".
Yo no estoy tan seguro. El río que nos arrastra no está lleno de rápidos ni tiene corrientes furiosas. Dificilmente, vas a estrellarte contra una piedra y reaccionar (ocurre, pero suelen ser tragedias familiares o accidentes que nadie desea). La sociedad es un rio lento. Lento y muy ancho. Tan ancho que no se ven las orillas. Nadie sabe realmente a que velocidad se va, solo se sabe que todo el mundo esta alli. ¿Quien pensaría en ser valiente en un tazón de agua tibia como el río de la sociedad? ¡Nadie! Entonces, si no me estrello contra una piedra, ¿como hago para tolerar sin acostumbrarme? Lo siento. No lo sé.
Lo que si creo, es que las orillas de este río son un gigantesco basural. Cada tramo, una nueva basura entra en el torrente (drogas, accidentes, enfermedades, costumbres) y todos nos llenamos de pedacitos de esta. Y cuando las aguas del río golpean las orillas, suelen varar, esporadicamente, restos de sociedad. Restos de la "suciedad" en la que vivimos. Personas que viven acostumbradas a lo que tienen que ver y que participan en las cosas que los rodean por el simple hecho de que estas cosas estan alli.
Y desgraciadamente, es un trabajo solitario. Pensar sin opacidades es un trabajo muy solitario. Por que aquellos grupos de gente que nadan contra la corriente o en busca de un espacio limpio empiezan excelentemente bien, pero aparte de los principales miembros del grupo, mucha gente cae casualmente en estos pequeños remolinos dentro del gran río y terminan igual de perdidos. Sólo sabiendo que no están solos en su pequeño remolino de costumbre y de monotonía. No están solos, por ende, no estan del todo mal. Esto, quizás los tranquiliza.
Intento pensar en todas las suciedades que ya estan en el prisma con el que pienso las cosas. Me asusta. Lo unico que se puede hacer es nadar entre las rocas mas afiladas (criticas y opiniones negativas) esperando que sirvan de colador a toda la porquería. Quizás desde alli todo se vea mejor. El desmoralizante aspecto de nadar contracorriente es, sin lugar a dudas, que toda la basura del río va a pasar frente a tus ojos. La vas a ver, la vas a oler. Y vas a tener que volver a limpiar tu prisma con cada bolsa cochina y con cada pedazo de mierda.
¡Se valiente asi no necesites serlo! ¡Se valiente asi paresca que no necesitas serlo! La valentía es la fuerza que deberia impulsarte a decidir en que parte de este gigantesco río quieres estar. La valentía de elegir decidir. No la valentía de tener que decidir hoy y ahorita mismo.
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